Publicado: 3 julio 2026 a las 6:00 am
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Unir Revista

Cada vez más docentes se encuentran aulas diversas con enorme compromiso, pero en un sistema que aún no siempre ofrece herramientas, formación ni estructuras suficientes para responder al estudiante neurodivergente.
En la Jornada Educaempleo IV 2026 de UNIR, que terminó ayer, la agenda estuvo estructurada para conectar a los profesionales con las demandas reales de los centros educativos. Se trata de un encuentro en el que destacan sesiones orientadas a los retos actuales del sector, como es el caso de la celebrada sobre ‘La escuela ante la neurodiversidad: inclusión, comprensión y aprendizaje en alumnado con TEA y Altas Capacidades’, un espacio de reflexión sobre estos perfiles basado en la evidencia científica, experiencias reales y claves de innovación educativa para avanzar hacia una inclusión que no dependa del esfuerzo individual, sino de una transformación estructural de la escuela.
Esta mesa de diálogo estuvo dirigida y moderada por la Dra. Cristina de la Peña, coordinadora de la Mención en Pedagogía Terapéutica (PT) de UNIR, y contó con la participación de las especialistas en altas capacidades Cristina Signes, docente de la Mención en PT, y Ane González, del Centro Psiko Hezkuntza. En TEA participaron Miriam Hidalgo, docente de la Mención de PT y, Ana Acevedo, del Colegio Edes. Estas expertas analizaron el contexto educativo actual y ofrecieron herramientas prácticas a los asistentes.
En muchas aulas conviven estudiantes con enormes capacidades y necesidades educativas que, sin embargo, pasan desapercibidas cada día. Algunos estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) son interpretados erróneamente como poco participativos, rígidos o desconectados, mientras que otros con altas capacidades (AACC) aprenden a ocultar su potencial por aburrimiento, inseguridad o falta de estímulo. En ambos casos, hablamos de una diversidad muchas veces invisible que desafía a los centros educativos a mirar más allá del rendimiento académico o del comportamiento superficial.
La realidad actual exige a los docentes herramientas prácticas para comprender mejor cómo aprende cada estudiante y cómo generar entornos educativos más flexibles, inclusivos y capaces de acompañar tanto las dificultades como el talento.
A lo largo del encuentro, se abordan algunos de los principales retos que enfrentan hoy los docentes en las aulas de centros educativos, como la detección e interpretación adecuada de necesidades diversas, la gestión de grupos cada vez más heterogéneos y la necesidad de ofrecer respuestas pedagógicas flexibles sin perder de vista la realidad cotidiana del aula.
Lejos de planteamientos teóricos, la Cristina de la Peña puso el foco en estrategias concretas, errores frecuentes y decisiones metodológicas que pueden mejorar de forma directa la inclusión, el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes con TEA y AACC.
En este contexto, muchos docentes afrontan hoy la sensación de trabajar en aulas donde conviven realidades, ritmos y necesidades cada vez más diversas, mientras el tiempo y los recursos parecen siempre insuficientes.
La creciente heterogeneidad del alumnado obliga a tomar decisiones constantes sobre cómo personalizar el aprendizaje sin desatender al grupo, cómo gestionar conductas que a menudo se interpretan únicamente como desmotivación o desafío, o cómo acompañar emocionalmente a estudiantes que no siempre expresan lo que necesitan. En paralelo, existe otra preocupación menos visible: la de los estudiantes con gran potencial que, pese a obtener resultados aceptables, viven desconectados, aburridos o intelectualmente poco o nada estimulados dentro del aula.
A esta complejidad se suma el temor, cada vez más frecuente, a equivocarse al interpretar determinadas señales: estudiantes con dificultades sociales que pasan desapercibidos, perfiles de altas capacidades que no encajan en los estereotipos tradicionales o comportamientos que terminan etiquetándose desde la conducta y no desde la comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional del alumnado.
Para Cristina de la Peña, muchos docentes coinciden en la misma idea: quieren atender mejor a sus estudiantes, pero necesitan herramientas prácticas, criterios claros y estrategias realistas que puedan aplicar en su día a día sin convertir la inclusión en una carga añadida imposible de sostener.
Durante la mesa redonda, los especialistas coincidieron en una idea fundamental: pequeños cambios metodológicos pueden generar grandes diferencias en la experiencia educativa de los alumnos con TEA y AACC. Más allá de grandes recursos o adaptaciones complejas, muchas de las estrategias más eficaces parten de comprender cómo aprende cada estudiante y ofrecer mayor flexibilidad dentro del aula ordinaria.

Para Miriam Hidalgo, las estrategias prácticas diarias respecto al TEA consisten en:
Para Cristina Signes, las estrategias prácticas diarias para AACC consisten en:
Estrategias comunes para TEA y AACC:
Más allá del esfuerzo individual de muchos docentes, la atención adecuada a los estudiantes con TEA y AACC exige una reflexión más profunda por parte de los propios centros educativos. Los expertos coinciden en que uno de los grandes retos actuales no es únicamente detectar necesidades, sino construir culturas escolares capaces de comprender la diversidad como una realidad estructural del aula y no como una excepción puntual. En demasiadas ocasiones, las respuestas siguen dependiendo exclusivamente de la sensibilidad o experiencia personal de determinados profesores, generando desigualdades en la atención y acompañamiento del alumnado.
En este contexto, para Cristina de la Peña, los centros educativos necesitan revisar aspectos claves como la formación práctica del profesorado, la coordinación entre orientación, tutores y familias, la flexibilidad metodológica o los sistemas de detección temprana.
También resulta fundamental cuestionar ciertas dinámicas todavía muy presentes en la escuela: metodologías excesivamente homogéneas, evaluaciones rígidas o modelos que priorizan la adaptación del estudiante al sistema en lugar de adaptar el entorno educativo a las necesidades reales de aprendizaje. En esta línea, diversos enfoques actuales sobre inclusión educativa subrayan precisamente la importancia de integrar la atención a la diversidad como parte estructural de la práctica docente cotidiana.

Este encuentro celebrado en Educaempleo IV dejó una idea especialmente relevante: avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva no requiere transformar por completo los centros educativos de un día para otro, pero sí implica comenzar a introducir cambios sostenibles, conscientes y compartidos. Porque comprender mejor cómo aprende cada estudiante no solo mejora los resultados académicos, sino que también fortalece el bienestar emocional, la convivencia y la capacidad de la escuela para desarrollar el talento y la participación de todos los estudiantes.
La reflexión y el debate que sostuvieron estas expertas en Educaempleo IV dejó una idea clara: la diversidad en el aula ya no puede entenderse como una realidad excepcional, sino como parte natural de cualquier contexto educativo. Comprender mejor al alumnado con TEA o AACC no implica únicamente identificar características específicas, sino revisar cómo enseñamos, cómo evaluamos y cómo acompañamos los distintos ritmos, intereses y formas de aprender presentes en la escuela actual.
Para Cristina de la Peña, muchas de las mejoras que generan un mayor impacto educativo no siempre dependen de grandes recursos o transformaciones complejas, sino de una mirada pedagógica más flexible, consciente y personalizada. Escuchar más, anticipar mejor, ofrecer distintos caminos de aprendizaje o comprender qué hay detrás de determinadas conductas puede marcar una diferencia decisiva tanto en el bienestar emocional como en el desarrollo académico de los estudiantes.
En un momento en el que las aulas son cada vez más diversas, la educación necesita avanzar hacia modelos capaces de equilibrar exigencia, inclusión y acompañamiento. Porque, en definitiva, la inclusión real no consiste en tratar a todos igual, sino en ofrecer a cada estudiante las condiciones necesarias para aprender, participar y desarrollarse plenamente dentro de la escuela.
Fuente: https://www.unir.net/revista/educacion/inclusion-educativa-y-neurodiversidad-claves-actuales-aprendizaje-alumnado-con-tea-y-altas-capacidades/
Deja un comentario