Publicado: 26 mayo 2026 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Regina de Miguel
Fomentar la comprensión lectora desde edades tempranas ayuda al alumnado a aprender a través de los textos, no solo a leer palabras. Los expertos aconsejan adaptar los materiales a sus intereses y promover dinámicas cooperativas.

La comprensión lectora es uno de los grandes retos de la educación. Y es que el tiempo que los alumnos pasan delante de las pantallas y, como consecuencia, el consumo de contenidos digitales, han transformado la forma en la que leen y se relacionan con los textos: practican una lectura no lineal, propia de las redes sociales, en la que la información se selecciona y combina entre sí.
Y al igual que sucede con el resto de la población, pese a disponer de más información que nunca, dedican menos tiempo a lecturas extensas, lo que puede afectar a su capacidad de comprensión y plantea el desafío de enseñarles a leer de manera crítica y reflexiva. “Los adolescentes apenas leen por placer y hacerlo es algo que se siente como un estigma dentro del grupo. Por ello, resulta más lógico pensar que, si ha empeorado, es porque en muchos casos solo leen las lecturas obligatorias que se les mandan en clase, libros que no han elegido y con los que probablemente no se identifican”, sostiene Cristina Romero, profesora de Secundaria de Lengua Castellana y Literatura en el IES Margarita Salas de Majadahonda (Madrid). En su opinión, la escasa afición por la lectura se explica, en parte, porque es una actividad que exige concentración y cierto esfuerzo cognitivo algo que, por ejemplo, no sucede con los contenidos de YouTube, Instagram o TikTok.

Esta visión es compartida por las editoriales consultadas, que subrayan la importancia de escoger libros que conecten con las inquietudes y realidades de los alumnos para despertar el deseo de leer. “Es fundamental elegir textos adaptados a cada edad, con historias, un vocabulario y una narrativa pensados específicamente para el momento lector de cada estudiante”, señala Yolanda Caja, directora editorial de Loqueleo. ¿Cómo pueden entonces los docentes mejorarla y despertar el hábito lector de su alumnado?
La etapa inicial de la escolarización es clave para su desarrollo, ya que es la base de un aprendizaje autónomo y eficaz: no solo impulsa el rendimiento académico, sino que despierta la curiosidad y abre la puerta al conocimiento a lo largo de la vida. “En los primeros años y hasta terminar el primer curso de Primaria hay que fomentarla porque es cuando hay que aprender a leer, y para ello debe construirse sobre una buena base de decodificación y comprensión oral. Si estas habilidades iniciales no se desarrollan, no es posible dar el salto a leer para aprender que es fundamental. El objetivo es que entiendan aquello que leen y es, en ese momento, cuando deben trabajarse mucho las destrezas de la comprensión lectora”, argumenta Luciana de Loof, responsable corporativa de proyectos educativos de Grupo Edelvives.

De hecho, se va formando precisamente a partir de esos primeros encuentros con los libros, cuando los menores leen historias que les emocionan y en las que se reconocen en los personajes. La lectura se convierte así en una experiencia que tiene un significado especial para ellos. “Ese vínculo temprano con los textos es el que en Secundaria les permite enfrentarse a lecturas más complejas con confianza, pensamiento crítico y una mayor capacidad para interpretar el mundo que les rodea”, subraya Caja (Loqueleo). No hay que olvidar, por otra parte, que este proceso no se produce de la noche a la mañana. Es un aprendizaje gradual, en el que las destrezas y habilidades relacionadas con la lectura se van afianzando a partir de las primeras etapas educativas. Como recuerda Juan Cruz, socio y responsable académico de la plataforma Intralíneas: “La comprensión lectora tiene muchos componentes, varios de los cuales es posible trabajar desde muy pronto: el vocabulario, la capacidad de interpretar oraciones complejas o la sensibilidad a la estructura de los textos”.
Estos beneficios en edades tempranas tienen un enorme valor a largo plazo, porque ayudan a que los estudiantes entrenen su mente para pensar con mayor claridad, organizar mejor sus ideas y relacionar conceptos de manera coherente. Un planteamiento que también comparte la docente Cristina Romero: “Personalmente, he notado que los alumnos con una buena comprensión tienden a pensar de manera más crítica y a comunicar sus ideas de forma concisa y con argumentos, mientras que aquellos con más dificultades muestran una menor autonomía en estas habilidades”.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/mejorar-comprension-lectora/
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