¿Se aprende mejor siendo bilingüe que hablando una sola lengua?

Publicado: 26 mayo 2026 a las 6:00 pm

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Por José Luis Fernández

La relación entre bilingüismo, aprendizaje y desarrollo cognitivo vuelve a situarse en el centro del debate educativo tras la publicación de un nuevo estudio de la Universidad del País Vasco, conocido también como EHU, que concluye que no es únicamente el hecho de ser bilingüe lo que influye sobre determinadas capacidades mentales, sino la manera concreta en que las lenguas se utilizan en la vida cotidiana.

Itziar Laka, Miren Arantzeta e Itziar San Martín – Mitxi

La investigación, desarrollada por el grupo Gogo Elebidunak y publicada en la revista científica Bilingualism: Language and Cognition de Cambridge University Press, plantea importantes implicaciones para el sistema educativo, especialmente en comunidades bilingües como el País Vasco, Cataluña, Galicia o la Comunidad Valenciana.

El trabajo científico sostiene que el uso habitual y socialmente activo de varias lenguas puede estar relacionado con un mejor control inhibitorio, una función cognitiva esencial para el aprendizaje y la atención. El control inhibitorio es la capacidad del cerebro para filtrar información irrelevante, resistir distracciones y concentrarse en estímulos importantes. Se trata de una habilidad fundamental en procesos educativos como la comprensión lectora, la resolución de problemas, la memorización o el aprendizaje matemático.

La investigación introduce un matiz especialmente relevante dentro de un debate científico que lleva décadas generando controversia. Numerosos estudios habían intentado demostrar que el bilingüismo producía ventajas cognitivas automáticas, aunque los resultados eran frecuentemente contradictorios. Algunos trabajos defendían mejoras en memoria, atención o flexibilidad mental entre personas bilingües, mientras otros no encontraban diferencias significativas respecto a los monolingües. El nuevo estudio de la EHU plantea que el problema podría estar en considerar a todos los bilingües como un grupo homogéneo cuando, en realidad, existen enormes diferencias en la forma de utilizar las lenguas.

Las investigadoras Miren Arantzeta, Itziar San Martín e Itziar Laka analizaron a 242 personas de entre 30 y 80 años, incluyendo bilingües euskera-castellano y hablantes monolingües de castellano. Para medir el control inhibitorio utilizaron la conocida prueba Stroop, una tarea cognitiva que obliga a los participantes a identificar colores mientras ignoran palabras conflictivas. El experimento permite evaluar la capacidad del cerebro para bloquear respuestas automáticas y concentrarse en la información relevante.

Uno de los hallazgos más importantes fue que no existían diferencias significativas entre bilingües y monolingües cuando se controlaban factores como la edad o el nivel educativo. Sin embargo, sí aparecían diferencias dentro del propio grupo bilingüe: las personas que utilizaban más el euskera en contextos sociales mostraban un mejor control inhibitorio. Según las investigadoras, el elemento decisivo no sería simplemente conocer dos idiomas, sino tener que alternarlos constantemente en contextos reales y cambiantes.

Las conclusiones del estudio poseen reveladoras implicaciones educativas

Muchos expertos consideran que el sistema escolar podría beneficiarse de modelos pedagógicos que fomenten un uso activo y funcional de las lenguas en lugar de limitarse a enseñar gramática o vocabulario de forma aislada. La investigación sugiere que el verdadero impacto cognitivo aparece cuando el alumnado debe gestionar diferentes idiomas de manera cotidiana, adaptándose continuamente a distintos interlocutores, situaciones sociales y contextos comunicativos.

Este planteamiento refuerza algunas de las líneas pedagógicas desarrolladas durante los últimos años en territorios con sistemas educativos bilingües o plurilingües. En comunidades como el País Vasco, los modelos de inmersión lingüística intentan precisamente generar contextos reales de uso de la lengua minoritaria para garantizar no solo competencia lingüística, sino también integración social y cultural. El estudio de la EHU aporta ahora una nueva dimensión cognitiva a este debate al sugerir que la práctica activa de varias lenguas podría influir en mecanismos cerebrales relacionados con la atención y el control mental.

Los investigadores destacan además que el uso social del euskera exige frecuentemente tomar decisiones rápidas sobre qué idioma utilizar según el interlocutor o el contexto. Ese ejercicio continuo de selección lingüística obliga al cerebro a activar mecanismos de control inhibitorio para bloquear una lengua y activar otra. Según la hipótesis planteada por el estudio, este “entrenamiento cognitivo” constante podría explicar las diferencias observadas en determinadas tareas mentales.

Las implicaciones para el aprendizaje infantil son especialmente relevantes. Numerosos especialistas en neuroeducación sostienen desde hace años que las funciones ejecutivas —entre ellas el control inhibitorio— desempeñan un papel decisivo en el rendimiento académico. Un mejor control atencional facilita la comprensión lectora, la planificación de tareas, la regulación emocional y la capacidad para resolver problemas complejos. Si el uso activo de varias lenguas fortalece estas habilidades, los modelos educativos plurilingües podrían aportar beneficios adicionales más allá del aprendizaje idiomático.

La investigación también plantea interrogantes importantes sobre la manera en que se diseñan actualmente muchos programas de enseñanza bilingüe. En algunos sistemas educativos, el aprendizaje de una segunda lengua se basa principalmente en contenidos teóricos o académicos con escasa interacción social real. El estudio de la EHU sugiere que el simple aprendizaje formal podría no ser suficiente para generar efectos cognitivos relevantes si no existe un uso cotidiano y funcional del idioma.

Esta cuestión resulta especialmente significativa en España, uno de los países europeos con mayor diversidad lingüística y con intensos debates políticos y educativos sobre los modelos bilingües. Las conclusiones del estudio podrían alimentar nuevas discusiones sobre la importancia de crear entornos escolares donde las lenguas cooficiales se utilicen de forma natural y dinámica dentro y fuera de las aulas. Los expertos subrayan además que el bilingüismo no puede analizarse únicamente desde una perspectiva lingüística, sino también social y cultural. El contexto en el que se usan las lenguas influye enormemente en los procesos cognitivos asociados. No es lo mismo utilizar dos idiomas de forma rígida y separada que alternarlos constantemente en conversaciones, actividades sociales, entornos laborales o contextos familiares.

La investigación de la EHU también conecta con estudios previos sobre el llamado “cambio de código lingüístico”, es decir, la capacidad de alternar espontáneamente entre idiomas. Diversos trabajos internacionales habían observado que los bilingües adaptan continuamente sus mecanismos de control lingüístico dependiendo del contexto comunicativo. Algunas investigaciones realizadas con hablantes de euskera y castellano ya habían demostrado que los cambios voluntarios de idioma implican procesos mentales complejos relacionados con la atención y la toma de decisiones.

El estudio adquiere además especial importancia en un contexto educativo marcado por el crecimiento de modelos plurilingües. Cada vez más sistemas escolares europeos impulsan programas donde los estudiantes aprenden simultáneamente varias lenguas desde edades tempranas. La expansión del inglés como idioma internacional se suma en España a las lenguas cooficiales y a la creciente diversidad lingüística derivada de la inmigración.

Muchos pedagogos consideran que el futuro educativo será inevitablemente multilingüe. La globalización económica, las nuevas tecnologías y la movilidad internacional exigen competencias lingüísticas cada vez más amplias. En este escenario, investigaciones como la de la EHU resultan especialmente relevantes porque ayudan a comprender cómo interactúan lenguaje, aprendizaje y desarrollo cognitivo.

La dimensión social del estudio también resulta significativa. Las investigadoras insisten en que el lenguaje no es únicamente un conocimiento académico, sino una práctica cotidiana profundamente ligada a la identidad, las relaciones sociales y la experiencia personal. Esta visión cuestiona enfoques educativos excesivamente centrados en la memorización gramatical y refuerza modelos pedagógicos basados en la comunicación real y la interacción social.

El trabajo científico también aporta una reflexión importante sobre el envejecimiento cognitivo. Los resultados muestran que el rendimiento en control inhibitorio disminuye con la edad, pero sugieren que ciertas prácticas lingüísticas podrían actuar como factores protectores. Aunque el estudio no afirma que el bilingüismo prevenga enfermedades neurodegenerativas, sí plantea que el uso activo y continuado de varias lenguas podría contribuir a mantener determinadas capacidades cognitivas durante más tiempo.

Diversos expertos en educación consideran que estas conclusiones podrían impulsar nuevas estrategias pedagógicas centradas en el uso contextual y experiencial de las lenguas. Actividades colaborativas, proyectos interdisciplinares, intercambios culturales o dinámicas de comunicación real podrían adquirir mayor protagonismo frente a métodos más tradicionales basados exclusivamente en ejercicios teóricos.

El estudio también reabre el debate sobre la relación entre diversidad lingüística y rendimiento académico. Durante años, algunos sectores cuestionaron que los sistemas bilingües pudieran perjudicar determinadas competencias educativas. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que el aprendizaje simultáneo de varias lenguas no supone necesariamente una desventaja y que, en determinados contextos, puede asociarse incluso a una mayor flexibilidad cognitiva.

Las investigadoras de la EHU insisten, no obstante, en que sus resultados deben interpretarse con prudencia. El estudio no concluye que todas las personas bilingües posean automáticamente mejores capacidades cognitivas, sino que determinadas formas de uso lingüístico parecen relacionarse con mecanismos específicos de control mental. Esta precisión resulta importante para evitar simplificaciones excesivas dentro de un debate científico todavía abierto. En cualquier caso, el trabajo aporta nuevos argumentos a favor de una concepción más dinámica y compleja del aprendizaje de lenguas. El bilingüismo deja de entenderse únicamente como acumulación de conocimientos lingüísticos para convertirse en una experiencia cognitiva y social que puede influir en la forma en que el cerebro procesa la información, regula la atención y se adapta a contextos cambiantes.

En un mundo cada vez más globalizado y multicultural, donde la movilidad y la comunicación internacional son constantes, las conclusiones de la investigación adquieren una relevancia creciente para los sistemas educativos. La capacidad de manejar diferentes lenguas y contextos comunicativos podría convertirse no solo en una competencia cultural y profesional, sino también en un elemento relacionado con el desarrollo de habilidades cognitivas fundamentales para el aprendizaje del siglo XXI.

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/innovacion-educativa-1/se-aprende-mejor-siendo-bilinge-que-hablando-una-sola-lengua