Publicado: 15 mayo 2026 a las 4:00 am
Categorías: Noticias / Noticias Europa
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España, 15 de Mayo 2026, Ignacio Zafra, Cristina Vásquez, https://elpais.com
La protesta de los docentes de la Comunidad Valenciana desborda las calles de la capital y pone sus reivindicaciones en el centro de la agenda. Cuatro de ellos detallan a EL PAÍS sus motivos para manifestarse

La protesta educativa en la Comunidad Valenciana y Cataluña se intensifica. En Valencia, miles de docentes vestidos de verde han tomado el centro en el quinto día de huelga indefinida, en la mayor movilización de la semana, con más de 35.000 asistentes. En Cataluña, con paros casi diarios, la principal acción ha tenido lugar en Lleida, donde profesores han cortado la N-240. En ambos territorios reclaman mejorar la enseñanza pública y unos salarios entre los más bajos de España.
La quinta jornada de huelga en la Comunidad Valenciana ha tenido un seguimiento del 36%, según la Generalitat (el dato es de la una del mediodía y los cuatro días anteriores la consejería ha aumentado unos tres puntos dicha participación a las 17.00 de la tarde). Y ha ido acompañada de la mayor manifestación educativa que se recuerda en Valencia, con docentes procedentes de toda la comunidad autónoma. EL PAÍS ha salido a las calles de Valencia a recoger las quejas de los docentes de la comunidad: estos cuatro testimonios resumen sus problemas.

Una de ellas es Rosa Llorca, de 27 años, profesora de valenciano, que ha venido desde La Vila Joiosa (Alicante): “Estoy aquí por muchas razones. Soy interina y, a la hora de cubrir las sustituciones, tardan más de 15 días. Trabajamos, en algunos centros, en condiciones inhumanas. No solo por las ratios, que llegamos a tener hasta 40 alumnos en Bachillerato y 35 en la ESO, sino por la falta de recursos, de ventilación, en los primeros cursos normalmente damos clase en aulas prefabricadas… Y la situación cada vez es peor”, afirma en la calle Colón.
La realidad en las aulas ha cambiado mucho respecto a cuando ella iba al instituto, hace apenas 10 años, afirma, pero los medios con los que cuentan los centros no. “Cuando yo estudiaba, éramos básicamente los del pueblo. Ahora atendemos muchísimas realidades diferentes. En clase tengo chavales chinos, pakistaníes, marroquíes, argelinos… Y si a eso le sumas la masificación, no puedes llegar a todos”.

Claudia Cucala, de 40 años, es orientadora en un colegio público de Vila-real, en Castellón. “Tengo 350 alumnos y estoy sola como orientadora”. Su compañera Marta Sarrió, que camina con ella en la manifestación, es una de las cuatro orientadoras del instituto de Ondara, con 1.400 estudiantes. El amplio abanico de responsabilidades que tienen encomendado, desde actuar en caso de conflictos a guiar a los chavales hacia los distintos itinerarios formativos en función de su perfil, es, con ese volumen, inviable, lamentan, lo que les obliga a centrarse en los que tienen más problemas. “Al resto no vas ni a verlos, porque es imposible”, dice Sarrió. “Tenemos que atender cuestiones relacionadas con la convivencia, activar muchos protocolos, hacer adaptaciones curriculares, asignar a los niños con necesidades educativas, que son muchos, especialistas en audición y lenguaje, en pedagogía terapéutica, educadores sociales, fisioterapeutas…”, afirma Cucala.
Para la orientadora resulta frustrante que, como al principio de curso las plantillas de los centros casi nunca están completas, dichos especialistas sean desplazados a cubrir puestos de tutores y dar clase como un docente más. “A veces la situación se mantiene hasta noviembre, así que el alumnado no está atendido”.

Andrés Bertí, de 31 años, es profesor de secundaria en un instituto de L’Alcúdia, Valencia, e imparte las asignaturas de Historia y Filosofía. “Arrastramos décadas de desinversión y desprecio a la función educativa y vamos a estar en la calle gobierne quien gobierne para defenderla y que recupere el prestigio que ha perdido con tanta privatización”, afirma, con el megáfono en mano. “Las aulas están masificadas y tenemos una inclusión falsa. Se ha incorporado a muchos estudiantes con necesidades especiales, pero sin profesionales de apoyo”. La normativa educativa les exige, por otro lado, que renueven la forma en que se enseñan. “Pero no nos dejan. Nos lo impiden con tanta burocracia y masificación”. Sobre la reclamación salarial, apunta: “Si tenemos en cuenta nuestro salario y cómo se ha encarecido la vida, hemos perdido mucho poder adquisitivo. Ganamos el equivalente a 500 euros menos que en 2012. Es una vergüenza que dice mucho del valor que se da a la educación en este país”.

Aurelia Ponce, 51 años, profesora de Geografía e Historia en un instituto de Puerto de Sagunto (Valencia), tiene aulas con 30 alumnos. “Claro que se puede dar clase, pero no llegas a los alumnos. Tenemos una inclusión y una diversidad que es maravillosa, pero faltan recursos humanos para poder dedicarles tiempo. No puedo hacer un seguimiento adecuado con los 127 estudiantes que tengo. O no vivo, que ya me está pasando, porque segundo de Bachillerato lleva mucha carga”. La enseñanza es para Ponce un oficio “muy vocacional”, afirma. “Pero llevamos desde la pandemia muy agotados. Si hemos llegado aquí es por los alumnos. Pedimos dignidad y que no se nos menosprecie. Estamos cansados de justificar permanentemente cada cosa que hacemos. El salario es importante pero no lo es todo”.
Fuente: https://elpais.com/educacion/2026-05-15/los-profesores-valencianos-en-lucha-en-algunos-centros-trabajamos-en-condiciones-inhumanas-pedimos-dignidad.html
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