Publicado: 7 mayo 2026 a las 6:00 am
Categorías: Artículos
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Por Educación 3.0
La falta de reconocimiento y de espacios de encuentro lleva a muchas personas dedicadas a la docencia a afrontar los retos de la enseñanza en silencio. Sobre esta situación reflexiona Lidia Vilariño, responsable de Contenidos de Re|Creo, una comunidad educativa impulsada por Samsung Educación que busca conectar al profesorado, compartir experiencias y visibilizar el talento que se genera cada día en las aulas.

Cada centro educativo convive con logros y desafíos únicos: lo que no resulta relevante para alguien que ejerce la docencia en un pequeño pueblo de Badajoz puede ser la solución para una colega en un colegio del centro de Barcelona, y viceversa. No existe una receta única, pero sí la posibilidad de compartir los grandes descubrimientos que nacen cada día en las aulas. Al fin y al cabo, de eso se trata la compleja tarea de enseñar: de tener la generosidad suficiente para aprender y abrir camino al resto con ese conocimiento. No solo el de quienes aprenden, sino también el de quienes enseñan. Ya lo decía la educadora Bell Hooks: la enseñanza es una cuestión comunitaria de aprendizaje compartido, colaboración y vínculos.

En realidad, pocas veces aprendemos en soledad. Casi siempre lo hacemos compartiendo espacio, tiempo e historias. Porque es ahí, en las conversaciones, donde ocurre la vida en común y el conocimiento construye algo. Sin embargo, la realidad es otra: gran parte del profesorado siente que actualmente afronta los grandes desafíos de su profesión en silencio, con el desgaste que esto supone. Más de un tercio reconoce sufrir ansiedad, agotamiento o apatía en su día a día, según el estudio ‘Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas’ de la Fundación SM y la ONG Educo.
La carga de trabajo, la burocracia y la falta de reconocimiento son las causas de una desafección que lleva a muchas personas a desconectar de su equipo. Se cruzan por el pasillo sin tiempo a saludarse, casi ni a mirarse, y en muchas ocasiones prometen hablar pronto como esas amistades que lanzan al aire un ‘tenemos que quedar’, sabiendo que el día no llegará no por falta de ganas, sino de tiempo. Es entonces cuando llega el silencio, baja el volumen de la creatividad y, en última instancia, el de la innovación; algo esencial para una educación capaz de responder a las demandas y de acompañar al alumnado como necesita.
En un contexto como el actual, donde la tecnología en el aula forma parte del día a día, esta necesidad de conexión se vuelve aún más evidente. Así, aunque el 90% del profesorado esté convencido de que su profesión crea una sociedad mejor, solo la mitad siente que su labor es verdaderamente reconocida, según un estudio de Quiero y Samsung Electronics. El personal docente reconoce que existe voluntad de innovar, pero también el deseo de poner en común experiencias y consultar dudas con otras personas del sector. Por lo tanto, disponer de tiempo, asesoramiento pedagógico y una cultura de centro que brinde respaldo es clave para que nadie se sienta en soledad y pueda inspirar a las demás personas. El investigador John Hattie ya lo afirmó: “La colaboración del profesorado ejerce uno de los mayores impactos en el aprendizaje”.

Abrir espacios de encuentro marca la diferencia. Con el fin de hacer de la innovación una experiencia compartida ha nacido Re|Creo, la comunidad educativa online impulsada por Samsung Educación. Funciona como un punto de encuentro para profesionales que quieren conectar, contar lo que hacen y descubrir nuevas formas de enseñar. Un espacio donde el aprendizaje a través de la innovación tecnológica, la creatividad y la seguridad abre nuevas posibilidades en el aula.
A través de esta plataforma, se accede a contenidos especializados sobre educación y tecnología, recursos descargables e inspiración en pedagogías utilizadas por otros centros. A veces el mayor talento está escondido detrás de la timidez; hay docentes que hacen cosas realmente interesantes, pero piensan que no tienen importancia. Por este motivo, Re|Creo quiere sacar a la luz ese talento invisible y convertirse en un espacio de intercambio, planteando retos educativos que invitan a la implicación, el aprendizaje y la aportación. Se trata de una comunidad viva donde encontrar reflexiones, herramientas digitales, recursos validados pedagógicamente y encuentros formativos para facilitar el día a día en las escuelas.
Cada centro educativo convive con logros y desafíos únicos: lo que no resulta relevante para alguien que ejerce la docencia en un pequeño pueblo de Badajoz puede ser la solución para una colega en un colegio del centro de Barcelona, y viceversa. No existe una receta única, pero sí la posibilidad de compartir los grandes descubrimientos que nacen cada día en las aulas. Al fin y al cabo, de eso se trata la compleja tarea de enseñar: de tener la generosidad suficiente para aprender y abrir camino al resto con ese conocimiento. No solo el de quienes aprenden, sino también el de quienes enseñan. Ya lo decía la educadora Bell Hooks: la enseñanza es una cuestión comunitaria de aprendizaje compartido, colaboración y vínculos.

En realidad, pocas veces aprendemos en soledad. Casi siempre lo hacemos compartiendo espacio, tiempo e historias. Porque es ahí, en las conversaciones, donde ocurre la vida en común y el conocimiento construye algo. Sin embargo, la realidad es otra: gran parte del profesorado siente que actualmente afronta los grandes desafíos de su profesión en silencio, con el desgaste que esto supone. Más de un tercio reconoce sufrir ansiedad, agotamiento o apatía en su día a día, según el estudio ‘Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas’ de la Fundación SM y la ONG Educo.
La carga de trabajo, la burocracia y la falta de reconocimiento son las causas de una desafección que lleva a muchas personas a desconectar de su equipo. Se cruzan por el pasillo sin tiempo a saludarse, casi ni a mirarse, y en muchas ocasiones prometen hablar pronto como esas amistades que lanzan al aire un ‘tenemos que quedar’, sabiendo que el día no llegará no por falta de ganas, sino de tiempo. Es entonces cuando llega el silencio, baja el volumen de la creatividad y, en última instancia, el de la innovación; algo esencial para una educación capaz de responder a las demandas y de acompañar al alumnado como necesita.
En un contexto como el actual, donde la tecnología en el aula forma parte del día a día, esta necesidad de conexión se vuelve aún más evidente. Así, aunque el 90% del profesorado esté convencido de que su profesión crea una sociedad mejor, solo la mitad siente que su labor es verdaderamente reconocida, según un estudio de Quiero y Samsung Electronics. El personal docente reconoce que existe voluntad de innovar, pero también el deseo de poner en común experiencias y consultar dudas con otras personas del sector. Por lo tanto, disponer de tiempo, asesoramiento pedagógico y una cultura de centro que brinde respaldo es clave para que nadie se sienta en soledad y pueda inspirar a las demás personas. El investigador John Hattie ya lo afirmó: “La colaboración del profesorado ejerce uno de los mayores impactos en el aprendizaje”.

Abrir espacios de encuentro marca la diferencia. Con el fin de hacer de la innovación una experiencia compartida ha nacido Re|Creo, la comunidad educativa online impulsada por Samsung Educación. Funciona como un punto de encuentro para profesionales que quieren conectar, contar lo que hacen y descubrir nuevas formas de enseñar. Un espacio donde el aprendizaje a través de la innovación tecnológica, la creatividad y la seguridad abre nuevas posibilidades en el aula.
A través de esta plataforma, se accede a contenidos especializados sobre educación y tecnología, recursos descargables e inspiración en pedagogías utilizadas por otros centros. A veces el mayor talento está escondido detrás de la timidez; hay docentes que hacen cosas realmente interesantes, pero piensan que no tienen importancia. Por este motivo, Re|Creo quiere sacar a la luz ese talento invisible y convertirse en un espacio de intercambio, planteando retos educativos que invitan a la implicación, el aprendizaje y la aportación. Se trata de una comunidad viva donde encontrar reflexiones, herramientas digitales, recursos validados pedagógicamente y encuentros formativos para facilitar el día a día en las escuelas
Dice la ciencia que los primeros mil días de vida son cruciales para el desarrollo físico, emocional y cognitivo. Pero si algo nos enseña la docencia es que el aprendizaje no termina ahí. En realidad, nunca lo hace: el cerebro sigue moldeándose toda la vida. Por eso siempre será una buena idea encontrar espacios donde parar, compartir ideas e inspirarse para volver al aula con nuevas perspectivas.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/comunidad-de-docentes-online/
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