Publicado: 16 abril 2026 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
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Por L.J.F

La educación está viviendo una etapa de transformación necesaria. A lo largo de muchos años, la evaluación educativa se ha basado principalmente en los resultados académicos, una perspectiva que actualmente se queda corta frente a retos como la salud mental, el cambio climático o el avance imparable de la inteligencia artificial.
En este escenario, Sevilla ha sido el escenario de una jornada que ha reunido a expertos internacionales para discutir un tema clave: la imperiosa necesidad de medir aquello que realmente impacta el valor y el efecto de la educación en la sociedad. Todo esto ha surgido tras la publicación del informe Education ESG Impact Index – El impacto invisible de la educación. Este estudio, impulsado por la Fundación EducAcción a través de la Cátedra UAM y la Universidad Pablo de Olavide (UPO), junto a la colaboración de la Fundación Unicaja, presenta por primera vez en el ámbito educativo criterios ESG (sostenibilidad, bienestar y gobernanza) con el objetivo de medir un impacto real hasta ahora invisible y convertir estas métricas en una herramienta para la mejora continua de los centros educativos.
Durante la jornada, expertos tanto nacionales como internacionales enfatizaron la necesidad de avanzar hacia modelos de evaluación que superen los resultados académicos tradicionales. En este sentido, Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, destacó que “los sistemas educativos deben evolucionar para medir no solo lo que los estudiantes saben, sino lo que son capaces de hacer con ese conocimiento”.
Los datos respaldan esta propuesta: el 88% de las organizaciones con prácticas sostenibles muestran un mejor rendimiento operativo. Aplicado al entorno educativo, esto implica una mayor habilidad para atraer talento, incrementar la eficiencia y fortalecer la reputación del centro.
El avance más significativo de este modelo es su completa operatividad: por primera vez se ha creado un sistema capaz de medir, gestionar y reportar el impacto de 28 factores que hasta ahora eran invisibles bajo el rigor de los estándares ESG. Esto aporta a las escuelas no solo la capacidad de mejorar, sino también de validar su valor mediante evidencias objetivas, reforzando su prestigio más allá del simple relato. Como señaló Sonia Díez, presidenta de EducAcción, “Durante años hemos puesto el foco en lo que es fácil de medir, pero no en lo que realmente importa. La educación no solo transmite conocimiento, forma personas”.
Además, este método repercute directamente en el alumno. En lugar del tradicional boletín de notas, el sistema incorpora un “Portfolio Digital” dinámico basado en 7 insignias digitales (Open Badges 3.0), que certifican el desarrollo de habilidades clave para la vida, configurando una visión completa de la persona. Toni Nadal, conocido como entrenador del carácter, añadió que “lo verdaderamente importante es formar personas con valores y capacidad de superación, porque eso es lo que determina su futuro”. Todo este conocimiento ha dado lugar a la primera guía práctica para centros educativos, que ofrece un acompañamiento estructurado para implantar el modelo.
El proyecto ha entrado en una fase clave: se lanzará una convocatoria nacional para elegir 100 centros educativos que pondrán en práctica este modelo durante el curso 2026-2027, contando con financiación completa. Estos centros pioneros serán los primeros en aplicar a escala real este sistema de medición de impacto, posicionándose como referentes nacionales en innovación educativa y generando evidencia para una eventual transformación del sistema. La convocatoria se abrirá oficialmente en junio, aunque los centros interesados ya pueden solicitar información preferente a través de EducAcción.
Esta propuesta responde además a una demanda social clara: según el Barómetro EducAcción, casi 9 de cada 10 españoles consideran necesaria una reforma del sistema educativo.
En palabras de Gerardo Lerones, director de Acción Social de la Fundación Unicaja, “es un motivo de orgullo poder contribuir a que un trabajo de este nivel se traduzca en impacto social inmediato, en un ámbito tan urgente y necesario como es la educación, tal y como refleja el amplio consenso social existente”.
Gracias a este modelo, España se sitúa entre los países pioneros en incorporar estándares ESG al ámbito educativo, alineando la evaluación del sistema con los desafíos del siglo XXI. El estudio presentado hoy marca un punto de inflexión, dando el paso del consenso a la acción y planteando la medición rigurosa del impacto como base fundamental para una verdadera transformación educativa. El reto no es solo cambiar la educación, sino comenzar a medir con rigor el impacto que como sociedad se desea generar.
Fuente: https://www.cordobabn.com/articulo/educacion/revolucion-educacion-evaluacion-notas-es-posible/20260415140732256089.html
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