Publicado: 6 abril 2026 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
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Por Ruth del Moral
Aunque las últimas tecnologías apuntan a ser revolucionarias en el aprendizaje del alumno, la realidad es que su impacto en el aula está supeditado a la intervención del profesor

La inteligencia artificial Generativa (IAGen) ha llegado al aula con la promesa de transformar el panorama educativo. Y sí, este tipo de tecnologías resultan intuitivas y versátiles, siendo de ayuda para el aprendizaje del alumno… siempre que cuenten con la guía del profesor y estén enfocadas hacia un objetivo pedagógico claro.
Es lo que sugiere la OCDE a raíz de El Informe de Educación Digital 2026, en el que analiza diversas investigaciones recientes que recomiendan que para que este tipo de herramientas aporten un valor real deben ser diseñadas con los propios docentes y estudiantes.
«La IA generativa debe utilizarse de forma selectiva y con un propósito específico con fines pedagógicos para enriquecer el aprendizaje y no para reemplazar el esfuerzo cognitivo», explican los investigadores del organismo, que creen que los gobiernos deberían invertir en esta tecnología basándose en la ciencia del aprendizaje.
Dentro de ese campo interdisciplinario, es fundamental el rol del docente. Por ello, los expertos coinciden en que la colaboración entre el educador y la IA es fundamental.
La profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Teresa Romeu afirma que primero hay que «empoderar a los profesores» con una base sólida de formación y luego utilizar la IA como un ayudante, «donde yo le doy el criterio de cómo la usaré».
«La IA generativa permite crear contenido, contrastarlo o iniciar una idea que luego evoluciona», señala tras incidir en que su aplicación debe ir acompaña de debate y autoevaluación.
Esta investigadora recuerda el trabajo que ha hecho la institución sobre 900 alumnos de diferentes facultades al darles formación específica sobre esta tecnología.
Durante un semestre, un grupo de estudiantes recibió esta formación y durante el otro no.
El resultado fue que más del 80 por ciento declaraba tener más conocimiento y conciencia crítica.
«Al empoderarlos con estas herramientas miraban el contenido de la asignatura con otra perspectiva», señala Romeu, que afirma que el alumnado de disciplinas más técnicas y de humanidades sentía tener más conocimiento que los de Psicología o Educación.
Por su parte, el docente de Metrodora FP Fernando Pavón argumenta que la IA «actualiza los contenidos curriculares, personaliza el aprendizaje con mapas, vídeos, y se puede orientar a lo que necesita el alumno en cada momento».
En su caso, apuesta por métodos como el de la clase invertida, donde el alumno crea contenidos antes de ir al aula y el docente se centra menos en la teoría y más en aplicarla.
El enfoque de la IA generativa debe ser sobre el proceso de aprendizaje no sobre un resultado final, afirma la OCDE, que también recuerda métodos que pueden ser elaborados con estas herramientas como los cuestionarios socráticos, basados en guiar al estudiante a través de preguntas secuenciadas que les ayudan a reflexionar.
El informe de la OCDE también explica que cuando se usa IA generativa diseñada para apoyar el aprendizaje, el rendimiento aumenta pero no es duradero.
En este sentido, apunta un estudio que refleja cómo el porcentaje de respuestas correctas en unas prácticas realizadas por alumnos con ayuda de IAGen aumentó un 127 por ciento. Sin embargo, cuando se les evaluó el conocimiento en un examen sin esta herramienta, el rendimiento fue similar al grupo de autoaprendizaje.
En el caso del uso de un chatbot general el resultado fue peor, ya que no solo la productividad inmediata fue menor sino que luego durante la prueba, hubo una disminución del aprendizaje del 17 por ciento.
«Delegar tareas cognitivas a chatbots de propósito general crea riesgos de pereza metacognitiva y desconexión que pueden dificultar la adquisición de habilidades a largo plazo», recuerda la OCDE.
En lo que sí coinciden los expertos es en que no se puede examinar a cada alumno de la misma manera.
«Se debe evaluar, no en base a conocimientos adquiridos sino sobre su aplicación», señala Pavón, mientras que aboga por una inteligencia artificial que ayude a la calidad de la enseñanza y no a «hacer lo mismo en menos tiempo».
Romeu coincide en que «hay que buscar otros mecanismos de evaluación, no solo la nota, sino pruebas orales y trabajos».
Aunque Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE) deja claro que en orientación al alumnado la aplicación de esta tecnología es complicada.
«Siempre se necesitará de una intervención humana», porque esta tecnología no conoce «las emociones del estudiante, sus dificultades sociales o su trayectoria familiar», apunta.
«La IA sirve para hacer un plan de estudios y ver su inserción laboral, pero no se puede hacer una orientación sin mirar al alumno a la cara», recalca
Fuente: https://www.eldiadevalladolid.com/noticia/z87cccb6d-055d-4448-985926cde8d3df44/202604/la-ia-en-educacion-mas-ayuda-que-reemplazo
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