Publicado: 4 abril 2026 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por DF Diario Feminista

Una investigación de la University of Georgia (UGA) demuestra que el apoyo social y emocional, ya sea familiar, escolar o comunitario, durante la niñez puede reducir significativamente el riesgo de muerte prematura en personas que han vivido experiencias adversas en su infancia. Los hallazgos refuerzan la importancia del acompañamiento emocional temprano como herramienta de salud pública.
El estudio, publicado en Journal of Epidemiology and Community Health, analizó datos del National Longitudinal Study of Adolescent to Adult Health, con más de 20 000 participantes seguidos desde la adolescencia hasta la adultez. La investigación comparó la incidencia de muertes prematuras con la presencia de experiencias adversas en la infancia —como abuso, negligencia, violencia o pérdida de progenitores— y el nivel de apoyo social percibido.
Los resultados fueron contundentes: quienes sufrieron múltiples adversidades y carecieron de apoyo social y emocional mostraron una probabilidad mucho mayor de morir antes de los 50 años. En cambio, aquellos que contaron con redes de apoyo sólidas, ya fueran familiares, escolares o comunitarias, presentaron una mayor supervivencia. La coautora Janani Rajbhandari-Thapa, del Colegio de Salud Pública de la UGA, afirmó que apoyar a las niñas y niños, especialmente cuando enfrentan situaciones adversas, puede marcar una diferencia vital.
Las denominadas experiencias adversas en la infancia (ACE – Adverse Childhood Experiences, por sus siglas en inglés) comprenden traumas vividos antes de los 18 años, como abuso, abandono o exposición a la violencia, que impactan de forma duradera en la salud física y mental. Diversos estudios, incluidos los realizados por los CDC y la OMS, han vinculado las ACE con enfermedades cardiovasculares, depresión y menor esperanza de vida. No obstante, investigaciones recientes destacan que el apoyo social y emocional temprano puede mitigar estos efectos y fortalecer la resiliencia, demostrando que el contexto no determina el destino, pero sí influye en el bienestar futuro.
En un contexto donde más del 60 % de la población mundial ha experimentado al menos una ACE, según la OMS, los resultados de la UGA subrayan la urgencia de políticas públicas que fortalezcan redes de apoyo familiares y escolares. Promover vínculos afectivos seguros y entornos comunitarios de apoyo social y emocional en la infancia no solo previene daños futuros, sino que también sienta las bases de una sociedad más sana, equitativa y resiliente.
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/04/05/el-apoyo-social-en-la-infancia-para-prevenir-muertes-prematuras/
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