Publicado: 30 marzo 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Zaida Mas

Empezamos la recta final del curso escolar, una época en la cual aumenta la presión académica: miedo al fracaso escolar, elevada carga de trabajo para acabar los temarios, exámenes, la competencia por tener la mejor nota posible y la expectativa de profesorado, familia y el mismo alumnado respecto a sus resultados. Un estudio reciente en The Lancet ha estudiado la asociación entre la depresión y las autolesiones en adolescentes y esta presión académica.
Está demostrada esta correlación, especialmente durante la adolescencia, pero la investigación va más allá y estudia posibles causas y maneras de romper esa correlación entre vida académica y mala salud mental. En este sentido, se observa que, cuando la intervención se centra en la individualidad del alumnado que muestra síntomas de depresión o autolesiones, no es efectiva. Estos enfoques generalmente han sido ineficaces para reducir los síntomas depresivos, a pesar de que los resultados son inconsistentes. Un enfoque alternativo es modificar el entorno escolar: las intervenciones en el ámbito escolar se centran en el clima, la cultura y los valores escolares, no solo en los estudiantes individuales. Los enfoques a nivel escolar completo pueden reducir los síntomas depresivos de los y las adolescentes.
A lo largo del estudio se indica cómo tenemos que evitar el estrés académico que pueda ir en detrimento de la salud mental del alumnado. Pero en ningún momento habla de bajar expectativas, o nivel de aprendizaje, sino que da consejos desde diferentes perspectivas para bajar esa “presión estresante”. Se trata de intervenciones que promuevan una motivación por aprender y saber lo más posible, ganas de dominar y saber sobre cada materia.
Está claro que a largo plazo las políticas educativas pueden mejorar y facilitar el abordaje de esta situación, pero también destaca cómo podemos ayudar a nuestros niños y adolescentes desde el entorno inmediato, puesto que toda niña y todo niño necesita sentirse parte de su entorno, de las personas que le rodean:
Así pues, desde las escuelas e institutos, cuidemos a nuestros niños, niñas y jóvenes, acompañémoslos a tener los mejores resultados, las mejores amistades y la mejor salud mental posibles. Porque, al fin y al cabo, eso es una buena vida. ¡Feliz final de curso!
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/03/31/adolescencia-salud-mental-y-presion-academica/
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