Publicado: 15 marzo 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por UNICEF Uruguay

Aunque las personas adultas crean lo contrario, niños y niñas perciben lo que sucede y necesitan explicaciones y contención para poder procesarlo.
Cuando un conflicto o una guerra aparecen en los titulares, puede provocar sentimientos como miedo, tristeza, rabia y ansiedad, sin importar dónde vivas.
Los niños y niñas siempre buscan en sus madres, padres y cuidadores una sensación de seguridad y protección, y más aún en tiempos de crisis.
Estos son algunos consejos sobre cómo abordar la conversación para brindar apoyo y consuelo.

Elegí un momento tranquilo en el que puedan hablar con naturalidad. Puede ser durante una comida o en algún momento del día en que estén relajados. Intentá evitar hacerlo justo antes de dormir.
Una buena forma de empezar es preguntarles qué saben sobre lo que está pasando y cómo se sienten. Es posible que se hayan enterado de las noticias por internet, la televisión, la escuela o conversaciones con otras personas. Entender qué vieron o escucharon ayuda a evaluar qué información tienen y poder aclarar posibles confusiones.
Escuchar con atención, reconocer sus emociones y recordarles que pueden hablar con una persona adulta de confianza puede ayudar a que sientan más tranquilidad.

Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a entender lo que está pasando en el mundo, pero también necesitan sentirse protegidos de información que pueda generarles angustia. Las personas adultas pueden ayudar explicando la situación con palabras simples y acordes a la edad.
Observá cómo reaccionan y prestá atención a sus preguntas o preocupaciones. Cada niña, niño o adolescente procesa la información de manera diferente.
En la medida de lo posible, es importante transmitir tranquilidad y recordarles que hay muchas personas trabajando para resolver los conflictos y cuidar a quienes están afectados.
Utilizá un lenguaje acorde a su edad, observá sus reacciones y sé sensible a su nivel de ansiedad.
En la medida de lo posible, transmití tranquilidad y recordales que están a salvo. También puede ayudar explicar que hay muchas personas y organizaciones trabajando en todo el mundo para resolver los conflictos y apoyar a quienes están afectados.
No es necesario tener todas las respuestas. Si surge una pregunta difícil, podés decir que van a buscar la información juntos. Con niñas, niños y adolescentes más grandes, esto también puede ser una oportunidad para conversar sobre la importancia de consultar fuentes confiables y recordar que no todo lo que circula en internet es correcto.

Los conflictos suelen ir acompañados de prejuicios y discriminación hacia determinados pueblos o países. Al hablar del tema con niñas, niños y adolescentes, es importante evitar etiquetas o generalizaciones y, en cambio, promover la empatía, por ejemplo hacia las familias que se ven obligadas a dejar sus hogares.
Aunque un conflicto ocurra lejos, puede generar comentarios o actitudes discriminatorias en el entorno cercano. Por eso, es importante conversar sobre el respeto y prestar atención a posibles situaciones de acoso o exclusión.
Recordales que todas las personas tienen derecho a sentirse seguras y a ser tratadas con respeto. El acoso y la discriminación no están bien, y cada persona puede contribuir a construir un entorno más amable y solidario.

Es importante que los niños y niñas sepan que la gente se ayuda mutuamente con actos de valor y amabilidad. Buscá historias positivas, como la de quienes realizan tareas de rescate o brindan ayuda humanitaria.
La sensación de estar haciendo algo, por pequeño que sea, suele reconfortar mucho.
También podés preguntarles si les gustaría participar en alguna acción positiva. Dibujar, escribir un mensaje por la paz o sumarse a alguna iniciativa solidaria son formas simples de expresar lo que sienten.
Sentir que pueden hacer algo, por pequeño que sea, suele ayudar a transformar la preocupación en una experiencia más constructiva y esperanzadora.

Al terminar la conversación, es importante asegurarse de que niñas, niños o adolescentes no queden con angustia. Prestá atención a cómo se sienten y a señales como su tono de voz, su lenguaje corporal o si parecen más inquietos de lo habitual.
Recordales que pueden volver a hablar del tema cuando lo necesiten y que cuentan con personas adultas dispuestas a escuchar y acompañar si algo les preocupa.

A medida que surgen nuevas noticias, puede ser útil volver a conversar con niñas, niños y adolescentes para saber cómo se sienten y si tienen nuevas preguntas o inquietudes.
Si notás cambios en su comportamiento, como dificultades para dormir, dolores frecuentes, mayor irritabilidad o apego, puede ser una señal de que algo les está preocupando. Cada persona reacciona de manera distinta ante situaciones estresantes y muchas de estas reacciones suelen ser temporales.
Para ayudar a reducir el estrés, pueden realizar juntos actividades tranquilizadoras como respirar profundo, jugar o leer. Mantener rutinas y espacios de calma también puede ayudar a que se sientan más seguros.
Si las señales de malestar se mantienen en el tiempo o aumentan, puede ser recomendable consultar con un profesional de la salud o de la educación.

Cuando las noticias incluyen imágenes o titulares impactantes, es importante prestar atención a cuánto están expuestos niñas, niños y adolescentes. Con los más pequeños puede ser útil evitar estos contenidos, y con los más grandes conversar sobre cómo se informan y qué fuentes consultan.
También ayuda generar momentos de distracción positiva, como jugar, leer o salir a caminar juntos.

Las personas adultas pueden acompañar mejor a niñas, niños y adolescentes cuando también cuidan su propio bienestar. Ellos suelen percibir cómo reaccionan quienes los rodean frente a las noticias.
Si te sentís preocupado o abrumado, puede ayudar hablar con personas de confianza, tomar pausas de la información y dedicar tiempo a actividades que te permitan relajarte.
Fuente: https://www.unicef.org/uruguay/historias/c%C3%B3mo-hablar-con-ni%C3%B1os-y-ni%C3%B1as-sobre-conflictos-y-guerras-0
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