Publicado: 15 marzo 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Regina de Miguel
Claude destaca por su capacidad para analizar grandes volúmenes de información, comprender instrucciones complejas y ofrecer respuestas más elaboradas gracias a funciones avanzadas de razonamiento.

ChatGPT, Gemini y Copilot son las inteligencias artificiales generativas más extendidas y conocidas por los usuarios. Sin embargo, existen otras alternativas que están ganando cada vez más protagonismo, como Claude que, a diferencia de otras IAs similares, utiliza su propia familia de modelos de lenguaje a gran escala (LLMs) para generar contenido, analizar datos y documentos, resumir textos y responder preguntas de forma coherente. ¿Qué supone esto? Por un lado, Anthropic —su empresa creadora, fundada por antiguos trabajadores de OpenAI— tiene un control absoluto sobre cómo funciona su inteligencia artificial: deciden cómo entrenarla, qué debe responder y qué aspectos debe priorizar; por ejemplo, la seguridad, la precisión o la claridad de las respuestas.

Por otro lado, al tratarse de una tecnología que se desarrolla internamente, pueden mejorarla y actualizarla con mayor rapidez, incorporando nuevas funciones o corrigiendo posibles errores sin depender de herramientas creadas por terceros.
Como cualquier otra IA generativa, Claude AI crea contenido y responde a las peticiones que le hacemos a partir de las instrucciones o prompts que recibe. En este caso, sin embargo, destaca por su capacidad para comprender indicaciones más complejas y trabajar con grandes cantidades de información en una sola consulta, algo especialmente útil al resumir investigaciones, revisar documentos con una extensión muy larga o analizar materiales educativos completos.
Parte de esta capacidad se basa en lo que se conoce como modelos transformadores, un tipo de tecnología de inteligencia artificial diseñada para interpretar el lenguaje humano: el sistema divide un texto en pequeñas unidades o tokens —pueden ser palabras o fragmentos de ellas— y, a partir de unos cálculos estadísticos, predice la respuesta más probable. Cuando hablamos de Claude, su amplia capacidad le permite manejar cientos de miles de estos tokens a la vez (hasta 200.000 tokens de longitud) lo que ayuda a analizar textos muy largos sin fragmentarlos. Para poner en perspectiva esta cifra lo podemos comparar con ChatGPT, que soporta 128.000 tokens de texto simultáneamente.
Además, tiene una función llamada ‘Pensamiento Extendido’, mediante la cual la IA dedica más pasos de razonamiento antes de responder, revisando la información disponible y evaluando distintas posibilidades para ofrecer resultados más elaborados y precisos en tareas como programación, investigación o resolución de problemas complejos. Claude incorpora, por otro lado, medidas de seguridad basadas en un enfoque conocido como Constitutional AI que emplea principios éticos para reducir respuestas sesgadas o inapropiadas.
Aunque puede analizar archivos que contienen elementos visuales, crear fotografías no es su punto fuerte. Lo recomendable sería utilizar otras inteligencias artificiales especializadas en la creación de imágenes.
Además de responder preguntas y generar textos como hacen otras inteligencias artificiales generativas, Claude AI añade un plus de productividad gracias a otras de sus características como los Artefactos y Code. Los primeros ayudan a crear contenido interactivo directamente en el chat; por ejemplo, páginas web, documentos o gráficos de forma bastante rápida y sin necesidad de tener conocimientos técnicos a través de unas plantillas. Por su parte, Claude Code está pensado para proyectos profesionales al ejecutar código y conectarse a través de herramientas como Git.
Claude cuenta asimismo con conectores, que son integraciones con otras aplicaciones. Gracias a ellos, la IA puede interactuar directamente con herramientas como Gmail, Asana, Canva, Slack, Google Drive y Calendar… y otras compatibles.
Si es la primera vez que vas a utilizar Claude, debes saber que te pregunta por tu fecha de nacimiento y el nombre con el que quieres que se dirija a ti. El diseño de su interfaz es sencillo y recuerda al de otras inteligencias artificiales generativas. Así, en la parte central se encuentra la caja de texto donde escribes lo que deseas solicitar a través de los prompts. Pero dentro de esta caja no solo se escribe: en la parte inferior se muestra el símbolo “+” qué amplía sus funcionalidades y permite acceder a opciones como las siguientes:
El usuario puede usar Claude de varias maneras. Por ejemplo, desde su página web, iniciando sesión con una cuenta de Gmail; instalando una extensión para Google Chrome; desde dispositivos Android e iOS; o mediante una aplicación de escritorio que se instala en el ordenador.
Hay disponible tanto una versión gratuita como otras dos de pago que amplían sus funcionalidades.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/tecnologia/claude/
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