Por qué la educación es la solución real

Publicado: 9 febrero 2026 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Empantallados

Los gobiernos de medio mundo se están movilizando. Desde Australia hasta Francia, y ahora también en España, la legislación intenta poner freno a un entorno digital que muchos califican de «salvaje». La salud mental de nuestros niños y jóvenes está en juego, y elevar la edad de acceso a las redes sociales a los 16 años parece la respuesta lógica.

Pero, ¿es suficiente? Además de los complejos retos técnicos para verificar la edad, debemos ser honestos: la prohibición no es la solución definitiva. Puede ayudar a ganar tiempo, pero no podemos permitir que genere una falsa sensación de seguridad.

Prohibir es relativamente fácil; educar es lo verdaderamente difícil. Una ley se redacta y se publica, pero la educación requiere una inversión diaria de energía que ninguna normativa puede cubrir. La verdadera protección no se encuentra en un decreto, sino en lo que ocurre dentro de cada hogar

Puede ayudar, pero no podemos permitir que genere una falsa sensación de seguridad. Lo que seguirá siendo siempre clave es:

  • Educar es poner límites. No solo límites técnicos. No podemos delegar la educación en la ley, como tampoco en los controles parentales. La norma ayuda, pero la responsabilidad sigue estando en casa. 
  • Educar es dar criterio. Es enseñarles que, aunque vayan a contracorriente, no siempre hay que hacer lo que hacen todos. Los daños de un uso abusivo de las pantallas en la capacidad de atención, la autoestima o la manera de ver el mundo son cada vez más evidentes. Jonathan Haidt, autor de La generación ansiosa, ha dado un paso más publicando Amazing Generation, dirigido a adolescentes, para ayudarles a entender lo que les está pasando.
  • Educar es acompañar. Hoy la mayor brecha digital no está en el acceso a la tecnología, sino entre los menores que cuentan con acompañamiento adulto y aquellos que navegan solos, sin orientación ni referentes.

Educar en el uso de la tecnología exige tiempo, coherencia y constancia. Supone conversaciones incómodas, decir “no” cuando es más fácil decir “sí”, y asumir que no siempre vamos a hacerlo perfecto. Pero merece la pena.

Porque no se trata de demonizar las pantallas, sino de formar personas libres, críticas y capaces de usarlas sin que ellas les usen a ellos. Y eso, ninguna ley puede hacerlo por nosotros.

Fuente: https://empantallados.com/articulos/por-que-la-educacion-es-la-solucion-real/