Publicado: 7 febrero 2026 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Susana Gómez

Imagen: Freepik
La ciencia lleva años informando sobre la posibilidad de prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas. Esta afirmación, lejos de ser un eslogan, es la conclusión de un cuerpo muy sólido de investigaciones que se refuerzan con la reciente revisión sistemática para actualizar el marco internacional RESPECT Women, impulsado por la Organización Mundial de la Salud y ONU Mujeres.
El estudio recoge y analiza evidencias publicadas entre enero de 2013 y abril de 2022 y selecciona 178 revisiones sobre intervenciones dirigidas a mujeres y niñas a partir de los 10 años. Tras el análisis de los programas, estos se han ordenado según las siete estrategias RESPECT (relaciones, empoderamiento, servicios, reducción de pobreza, entornos seguros, prevención del abuso infantil y adolescente y transformación social). El resultado es un mapa que muestra una realidad muy reveladora sobre nuestras prioridades: hay mucha más investigación sobre servicios para supervivientes que sobre prevención primaria sostenida y, además, áreas estructurales como la pobreza siguen relativamente poco exploradas.
Se trata de una actualización contundente: desde 2013 se han acumulado evidencias que respaldan intervenciones efectivas en varias líneas clave. Se consolida la importancia de fortalecer servicios accesibles y de calidad, pero también crece el cuerpo de investigación sobre estrategias que cambian condiciones de vida y cultura: impulso del desarrollo personal superando una perspectiva individualista, creación de entornos seguros, prevención del abuso en edades tempranas y, especialmente, la transformación de normas y actitudes que sostienen el control y la violencia como si fueran inevitables. Y quizá esta sea la aportación más potente del artículo publicado por BMJ Public Health: la prevención ya no puede seguir tratándose como un “complemento” opcional, sino como una obligación pública con base científica.
Si RESPECT Women nació con el fin de orientar a responsables políticos, profesionales y centros educativos hacia lo que tiene impacto, esta nueva revisión viene a decirnos que el conocimiento existe y está creciendo; lo que falta es considerarlo una prioridad, invertir donde aún hay menos evidencia, diseñar estrategias con perspectiva interseccional, así como poner en marcha políticas duraderas. Prevenir no es prometer: es actuar antes, con rigor y con justicia, para que la violencia deje de ser una lacra social y el derecho a disfrutar de una vida libre sea una realidad para todas las personas, también para las mujeres y las niñas.
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/02/08/prevenir-la-violencia-contra-mujeres-y-ninas/
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