La educación el reto diario

Publicado: 4 febrero 2026 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Colaboradores de Aldea

Ensayo y fotografía cortesía de Inés Muñoz Aguirre

La educación familiar en nuestro país trabajó durante mucho tiempo en función de la construcción de tres pilares fundamentales: los niños recibían, en general, una educación gestada a partir de la relación con los mayores. Todo construido sobre el respeto. Era tanta la exigencia que los hijos eran incapaces de tratar a sus padres de tú, mucho menos a un extraño, sobre todo si era mayor. El tratamiento de usted se imponía.

A esa concepción del grupo familiar se le agregaban los nexos religiosos. Las familias solían pertenecer a esa parroquia a la que iban todos los domingos a escuchar la misa, pero además en la que sentían la protección de la iglesia. Existía además el padre guía y confesor.

Si un miembro de la familia se portaba mal, era reprendido por el sacerdote más cercano a la familia. No olvidemos que el primer núcleo en el que se centró la educación fue precisamente en la iglesia, que en su proceso de evangelización enseñaba a leer y escribir. Es tal la relación de nuestra sociedad con la institución eclesiástica que ya en 1628 existían referencias claras de la inauguración del colegio San Francisco Javier en Mérida. Sí. En esa ciudad que sería conocida como la “ciudad de los caballeros”, por la distinción, educación y comportamiento de su sociedad.

A estos dos pilares se agregaba el maestro o la maestra. En un principio, en nuestro país, sobre todo en las poblaciones del interior, existía un maestro, quien con la regla en la mano enseñaba, pero también imponía disciplina. Por lo tanto, aquellos maestros, así como eran casi sabios, también eran guías y rectores de sus alumnos.

Aquí hay un elemento clave: la preparación de estos maestros integrales, quienes dominaban distintas materias, era insuperable. Llenos de orgullo, transmitían su conocimiento a unos alumnos que a los catorce años estaban preparados para iniciar estudios superiores.

En 1767 se creó la primera escuela pública en Caracas. En 1843 es cuando se le da estructura a la educación, calificándola como primaria, secundaria y superior. Con la llegada del modernismo a nuestro país, Guzmán Blanco impulsaría en 1870 un sistema de educación estatal, gratuito y obligatorio.

Ya en las primeras décadas de la democracia existía y se conservaba la buena estructura de la educación pública. Al punto que tanto colegios como liceos daban protagonismo a lo que se conocía como zonificación.

Lo más importante a destacar acá es que dicho concepto no solo buscaba establecer las vías que garantizaban la educación gratuita a los estudiantes de cada comunidad, sino que también tenía que ver con lo que hoy en día se conoce como “calidad de vida”.

¿Por qué? Se preguntarán algunos: tan sencillo como que, al sectorizar, disminuías el tráfico innecesario hacia otras zonas. Se evitaban madrugonazos de los estudiantes y se contribuía a crear arraigo en las comunidades.

La estructura del sistema educativo en todos sus aspectos ponía sobre la mesa una apuesta incuestionable por una mejor educación, con maestros y profesores comprometidos y bien remunerados. Ellos eran de los primeros referentes en niños y adolescentes. La otra cara tiene que ver con que no se trata solo de lo que eran capaces de enseñar desde la materia que impartían, sino el complemento impagable de buenos modales, lenguaje y capacidad de expresión. Verdaderos líderes de la enseñanza, referentes incuestionables. ¿Quién de nosotros no tuvo un maestro que aún recuerda? ¿Quién no pensó en algún profesor como un ejemplo a seguir?

Es obvio que esa relación de lo social con lo educativo se transforma en el tiempo. Se han sumado las tecnologías y los nuevos retos profesionales, pero también es incuestionable que, en la otra cara del tema no puede ignorarse el deterioro económico del sector y la posibilidad ideal de avanzar y acoplarse a los nuevos retos, pero conservando las relaciones con el entorno que definió nuestra historia, el rescate de valores y compromisos, así como el reto de formar estudiantes que, sea cual sea el oficio o la profesión que elijan, luchen por ser los mejores.

Cuando hablo o escribo de este tema, recuerdo a mi maestra de cuarto grado Erika Agnelli, quien repetía de forma permanente: “Puedes elegir ser zapatero, pero toda elección debes hacerla siempre con el convencimiento y compromiso de que serás el mejor de todos”.

* El 15 de enero se celebra el Día del Maestro en Venezuela, recordando la fundación de la Sociedad Venezolana de Maestros en 1932.

Fuente: https://aldeaeducativamagazine.com/la-educacion-el-reto-diario/