Publicado: 25 enero 2026 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por EDUCACIÓN 3.0
A través de herramientas que fomentan valores como la empatía, la asertividad o el bienestar social, se favorece la prevención y resolución de conflictos de forma respetuosa. Así lo creen las docentes Adaia Ortega y Laura Villaláin, que proponen algunas ideas para implementarlas.

A menudo los docentes y las familias nos planteamos cómo ayudar a los menores a resolver conflictos de una manera eficaz y pacífica. En muchas ocasiones no se trata de una tarea fácil, pues depende de diversos factores como el temperamento, la maduración, el desarrollo cognitivo, emocional y del lenguaje, las experiencias previas o los modelos adultos. Sin embargo, existen herramientas que podemos poner en práctica para fomentar la empatía, la asertividad, la responsabilidad del bienestar colectivo… A continuación, explicamos una serie de técnicas beneficiosas y efectivas para prevenir y resolver conflictos:
En esta estrategia participativa las personas se sientan en círculo para conversar de manera respetuosa y equitativa sobre un tema, situación o conflicto. Su objetivo principal es favorecer la escucha activa, la expresión de emociones y opiniones y la construcción colectiva de acuerdos. Dado su carácter restaurativo, previene los conflictos y fortalece la convivencia, el sentido de pertenencia al grupo y su compromiso con él.
La regla más importante es que solo puede hablar quien tenga el objeto de la palabra (un micrófono, un peluche…), por lo que el resto tiene que escuchar sin interrumpir. Se puede iniciar el círculo haciendo una ronda de preguntas: ¿qué cosas me ponen contento?, ¿qué cosas me enfadan?, ¿qué puedo hacer yo para que se sienta mejor?; o afirmaciones como ‘yo me siento… cuando…’ o ‘yo necesito… para calmarme’.
Es una técnica de conversación que sirve para que los pequeños ganen autonomía a la hora de resolver sus conflictos y se enfoca en la escucha activa, lo que ayuda a mejorar la interacción. Se lleva a cabo mediante el siguiente recurso, que puede situarse en el suelo del patio del recreo, en un rincón del aula o en casa.
Los involucrados deben colocarse uno enfrente del otro, pero distanciados, cada uno en un color, como se muestra en la imagen. Después, avanzarán dando pasos que ayudan a establecer un diálogo secuenciado y pautado para acercar posturas, encontrar soluciones y llegar al perdón.

Consiste en que los menores representen diferentes situaciones basadas en conflictos reales que han vivido o en hipotéticos que pueden surgir, intercambiándose los papeles si se desea. Esto les ayudará a empatizar, a mejorar la comunicación, a manejar emociones, a valorar alternativas respetuosas de actuación y a escoger las mejores soluciones.
Con el fin de presentarles de manera visual distintos casos, se pueden realizar unas tarjetas en las que aparezca, por ejemplo, una imagen de dos niños discutiendo por el mismo juguete junto a tres cuestiones que invitan a la reflexión.

A través de los cuentos, los más pequeños aprenden valores, a identificar y manejar emociones, a ponerse en el lugar del otro, a evaluar las consecuencias de los actos desarrollando su pensamiento crítico y a solucionar los problemas de manera pacífica. Proponemos algunos títulos:

Destinado a enseñar autorregulación emocional, la protagonista de este cuento aprende a reconocer lo que le enfada y a calmar su volcán interior a través de la respiración antes de que explosione, pierda el control y haga daño a la gente que quiere.
Dos ardillas compiten por la última piña de la temporada, pero finalmente aprenden que compartir y trabajar en equipo es más gratificante que la avaricia. Así nace su bonita amistad.
Los ratones, liderados por el más valiente, buscan soluciones para protegerse del gato. La historia muestra cómo la cooperación, la planificación y la valentía son esenciales para afrontar conflictos.
Es un cuento sobre un bonito pez con escamas brillantes que es egoísta y solitario, pero experimenta el valor de compartir y todo cambia.
La pequeña cebra no sigue los consejos de su madre y, por eso, pierde sus rayas negras y con ellas su alegría. Se irá encontrando a diversos personajes que le ayudarán a sentirse mejor.
El protagonista de este cuento se va de vacaciones mediante un intercambio de casas, así que esconde sus juguetes para que no los use la niña que llega a la suya. Sin embargo, ella se los presta y le enseña el valor de compartir.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/ideas-resolver-conflictos/
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