Publicado: 20 enero 2026 a las 2:00 am
Categorías: Ciencia
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Por Redacción LWS

La evidencia científica es clara al demostrar que un joven con más educación antitabaco estructurada “tiene más probabilidades de internalizar los riesgos para la salud, resistir la presión de grupo y retrasar o evitar el inicio por completo”
Los esfuerzos de Panamá por desarrollar políticas integrales de control del tabaco, no se reflejan en idéntica proporción en el sistema educativo, ya que ha disminuido la información sobre los riesgos asociados a su consumo.
Esta tendencia genera una brecha importante en la prevención temprana, en particular en un contexto donde surgen nuevos productos de nicotina y tabaco que requieren comprensión crítica por parte de la juventud.
Para sostener los avances logrados y avanzar hacia una generación libre de tabaco, resulta fundamental mantener programas educativos sistemáticos y actualizados, propone un estudio científico (Public Health in Practice. 2025) sobre brechas en el aprendizaje en la escuela sobre los peligros del consumo de productos de tabaco.
La investigación es autoría de científicas y científicos del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), de la Universidad de Panamá (UP) y del Ministerio de Salud (Minsa) y se fundamenta en los resultados de las Encuestas Mundiales sobre Tabaco en Jóvenes, correspondientes a los años 2002, 2008, 2012, 2017 y 2023.
Ver autorías y sus correspondientes afiliaciones institucionales:
Hedley Knewjen Quintana (a,b) Autor correspondiente Flavio Figueroa a,Cecilio Niño a,Roger Montenegro a,Fulvia Bajura c,Bernardo González d,Reina Roa ac

La investigación contextualiza que “el consumo de tabaco causa 8 millones de muertes cada año en todo el mundo”, “representa una importante carga de enfermedades y muertes y es uno de los desafíos de salud pública más urgentes a nivel mundial. El consumo suele comenzar temprano, y la mayoría de los fumadores se inician durante la adolescencia, cuando las presiones sociales, la curiosidad y el marketing dirigido convergen para crear un entorno de alto riesgo”.
Ante esta realidad, las escuelas son grandes aliados en la promoción de la salud y “la educación en el aula se reconoce como una estrategia crucial para prevenir la iniciación en el tabaco y dotar a los jóvenes de los conocimientos y las habilidades necesarios para resistir las conductas adictivas”.
Panamá destaca por sus logros notables en la lucha contra el tabaco.
En el año 2004 ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMCT OMS) como parte de su política integral de lucha contra el consumo de tabaco.
Estas medidas “incluyen restricciones rigurosas a la publicidad, la promoción y el patrocinio, importantes impuestos especiales específicos, etiquetas de advertencia gráficas y el establecimiento de entornos libres de humo”.
Estas medidas, describe la investigación, han contribuido a la disminución de la prevalencia del tabaquismo tanto entre adultos como entre jóvenes, lo que ha otorgado a Panamá el reconocimiento como líder en salud pública.
“Sin embargo, la sostenibilidad de este éxito depende de que las nuevas generaciones reciban educación continua sobre los riesgos del tabaco tradicional y novedoso, así como de que se empoderen para rechazar su consumo”, advierten.

En el estudio se explica que en Panamá, “los estudiantes de 13 a 15 años pasan más de 25 horas semanales en las aulas». Cinco de estas horas se emplean en cursar la materia de Ciencias Naturales.
«El tiempo pasado en el aula se puede utilizar para advertir a los estudiantes sobre los peligros de los productos de tabaco, lo que a su vez conduce a la aplicación del Artículo 12 del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT)”.
La evidencia científica es clara al demostrar que un joven con más educación antitabaco estructurada “tiene más probabilidades de internalizar los riesgos para la salud, resistir la presión de grupo y retrasar o evitar el inicio por completo”.
“Por el contrario, la ausencia de instrucción sistemática en el aula deja a los jóvenes vulnerables a la experimentación con cigarrillos, tabaco sin humo y productos más nuevos como cigarrillos electrónicos y dispositivos calentados, que se comercializan cada vez más como alternativas menos dañinas. Esto es particularmente relevante en Panamá, donde la industria tabacalera, a pesar de las restricciones regulatorias, ha intentado expandir su influencia a través de canales digitales y comercio transfronterizo”.

La investigación señala que a pesar de la importancia del aula como espacio educativo y de prevención de la exposición temprana al humo del tabaco, “el Ministerio de Educación no ha documentado ningún programa educativo con información sobre los peligros asociados a los productos de tabaco”.
Al respecto, y dada la evidencia de la importancia de contar con esta información para crear conductas responsables, se analizaron los datos de Encuestas Mundiales sobre Tabaco en Jóvenes (GYTS) de los años 2002, 2008, 2012, 2017 y 2023.
La GYTS “proporciona un estándar global para monitorear el consumo de tabaco en jóvenes y dar seguimiento a indicadores clave de control del tabaco”.
Al examinar las tendencias específicas entre 2002 y 2023, este estudio buscó responder a una pregunta clave: ¿Se ha educado a los estudiantes panameños, en sus aulas, sobre los peligros del tabaco?
El estudio demostró que solo alrededor de la mitad de los adolescentes panameños reportó haber recibido educación sobre los peligros del tabaco en la escuela en el año 2023, una tendencia que afecta los esfuerzos políticos y sanitarios en la lucha contra el consumo del tabaco, describen.
“Brechas similares se han documentado en otros lugares: los análisis globales de la GYTS muestran que, en muchos países de ingresos bajos y medios, menos del 50 % de los estudiantes reportan haber recibido “ información en sus aulas. El progreso se ha estancado desde 2010.
Varias factores explican por qué se ha debilitado la formación en las aulas panameñas en esta materia: el autocuidado del currículo de salud no está claramente definido en los programas de salud; los contenidos sobre tabaco compiten con otros temas como nutrición, actividad física, salud sexual y, más recientemente, alfabetización digital y salud mental.
Por otra parte, “el aumento de nuevos productos de nicotina como los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado ha cambiado el panorama del consumo de tabaco entre los jóvenes”.
La descentralización de los sistemas educativos también puede llevar a variabilidad en la implementación de este tipo de contenidos. Al respecto, llaman al seguimiento y verificación constantes.
Es importante conocer que sexo y edad no son determinantes cuando se trata de evaluar el mayor o menor acceso a educación sobre el peligro del consumo de tabaco.
Preocupa es el consumo temprano de productos del tabaco a mediados o finales de la adolescencia.
Los hallazgos del estudio aportan orientaciones para Panamá y otros países que enfrentan tendencias similares. Entre otras recomendaciones propuestas:
Concluyen que los logros de Panamá y sus fortalezas en regulación antitabáquica son una base sólida para acompañar una política educativa que evite la dependencia de la nicotina en las nuevas generaciones así como el consumo de productos «novedosos» igual de dañinos.
Fuente: https://lawebdelasalud.com/educacion-en-el-aula-estrategia-crucial-para-prevenir-consumo-de-tabaco-estudio-del-instituto-gorgas-minsa-y-up/
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