Solo el 6,4% de los alumnos de primaria de la UE aprenden varios idiomas

Publicado: 19 diciembre 2025 a las 4:00 pm

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Por José Luis Fernández

Alumna de idiomas

En 2023, solo el 6,4 % del alumnado de primaria de la UE estudiaba dos o más lenguas extranjeras. Entre 2013 y 2023, esta proporción aumentó 1,8 puntos porcentuales desde el 4,6 % y en este marco España fue uno de los países comunitarios donde el crecimiento fue mayor con respecto a la media.

Luxemburgo fue el único país de la UE donde la mayoría del alumnado de primaria (78,9 %) estudiaba dos o más lenguas extranjeras. Esta proporción fue mucho mayor que en los demás países. Le siguieron Letonia (37,0 %), Grecia (35,5 %) y Estonia (34,9 %).

Los datos muestran que, entre 2013 y 2023, las cuotas aumentaron en 15 países de la UE, aunque de forma modesta. Los mayores incrementos se registraron en Letonia (+22,1 pp), Finlandia (+15,2 pp), Grecia (+9,6 pp) y España (+8,3 pp).

En cambio, en ocho países de la UE, las cuotas disminuyeron, siendo las más significativas en Polonia (-6,5 pp) y Luxemburgo (-4,9 pp). Además, en Croacia (18,4 %) y Bulgaria (1,5 %), la cuota se mantuvo sin cambios durante el mismo período.

En un peldaño más arriba, el 60% de los alumnos de secundaria inferior de la UE estudian dos o más idiomas. En el primer ciclo de secundaria, en 2023, el 59,5 % del alumnado estudiaba dos o más lenguas extranjeras. En comparación con 2013, esta proporción aumentó del 58,4 %.

Finlandia registró la mayor proporción de alumnos entre los países de la UE, con un 97,8 %. Grecia, Italia, Malta, Estonia, Rumanía y Portugal también registraron porcentajes elevados, que oscilaron entre el 96,6 % y el 93,2 %. Los porcentajes más bajos se observaron en Irlanda (5,4 %), Hungría (6,1 %) y Austria (7,6 %).

En comparación con 2013, la proporción de alumnos de primer ciclo de secundaria que aprenden dos o más lenguas extranjeras aumentó en 11 países de la UE, con Chequia (+24,8 puntos porcentuales), Francia (+22,0 puntos porcentuales) y Bélgica (+18,2 puntos porcentuales) registrando los mayores incrementos.

Por otro lado, en 16 países de la UE, la proporción de alumnos de primer ciclo de secundaria que aprenden al menos dos lenguas extranjeras disminuyó, con descensos que variaron entre -42,8 puntos porcentuales en Polonia, -33,0 puntos porcentuales en Eslovenia y -26,0 puntos porcentuales en Eslovaquia, y -0,5 puntos porcentuales en Finlandia, -0,8 puntos porcentuales en Estonia y -1,0 puntos porcentuales en Rumanía.

El poder del plurilingüismo desde la infancia

El aula del siglo XXI ya no es monolingüe. Cada vez más centros educativos incorporan programas bilingües o plurilingües desde los primeros cursos de Primaria, convencidos de que aprender más de una lengua en la infancia no solo amplía el vocabulario, sino que transforma la forma de pensar, relacionarse y entender el mundo. Lo que hace apenas dos décadas era una rareza reservada a colegios internacionales, hoy se ha convertido en una prioridad educativa en muchos países, incluido España.

El aprendizaje temprano de varias lenguas estimula áreas del cerebro relacionadas con la atención, la memoria y la flexibilidad cognitiva. Numerosos estudios neurolingüísticos han demostrado que los niños bilingües o plurilingües desarrollan una mayor capacidad para concentrarse, alternar tareas y adaptarse a nuevas situaciones.

Según investigaciones del University College London y del Instituto Max Planck de Psicología Cognitiva, el cerebro de un niño expuesto a dos o más idiomas presenta una mayor densidad de materia gris en las zonas del lenguaje y el control ejecutivo. Dicho de otra manera: aprender idiomas en la infancia no solo abre puertas culturales, sino que literalmente fortalece el cerebro.

Más allá de lo cognitivo, el plurilingüismo potencia la competencia comunicativa y emocional. Aprender otra lengua implica asumir que existen distintas formas de nombrar la realidad, lo que amplía la empatía y la tolerancia. Los niños que manejan más de un idioma comprenden antes que las diferencias lingüísticas no son barreras, sino puentes: una lección valiosa en un mundo cada vez más interconectado. De hecho, pedagogos y psicólogos coinciden en que los programas plurilingües bien diseñados mejoran la autoestima, fomentan la curiosidad cultural y refuerzan la capacidad de cooperación en entornos diversos.

En el ámbito académico, los beneficios también son tangibles. La exposición temprana a más de una lengua mejora la comprensión lectora, la capacidad de abstracción y el rendimiento general en otras materias. La razón es sencilla: los alumnos plurilingües aprenden a comparar estructuras gramaticales, a buscar equivalencias y a analizar patrones lingüísticos, habilidades que luego aplican al aprendizaje de ciencias, matemáticas o arte.

En muchas comunidades autónomas con programas bilingües, como Madrid, Cataluña o el País Vasco, los informes de evaluación interna muestran que los alumnos no solo alcanzan niveles sólidos en inglés o francés, sino que mantienen, e incluso superan, el rendimiento en lengua castellana.

También hay un beneficio social y de igualdad de oportunidades. Dominar más de una lengua desde Primaria multiplica las opciones formativas y laborales futuras, y reduce la brecha que separa a quienes acceden a la educación internacional o privada de quienes estudian en centros públicos. En este sentido, la expansión de programas bilingües y de enseñanza temprana de lenguas extranjeras en la escuela pública es una herramienta de democratización del conocimiento: el dominio de idiomas deja de ser un privilegio y se convierte en un derecho educativo.

El plurilingüismo temprano, además, favorece la preservación y el respeto de las lenguas cooficiales y del patrimonio lingüístico. En comunidades con más de una lengua propia, el aprendizaje paralelo de castellano y gallego, catalán o euskera ayuda a que los niños interioricen el valor de la diversidad lingüística como parte de su identidad colectiva. La UNESCO y el Consejo de Europa han subrayado reiteradamente que educar en varias lenguas no debilita ninguna de ellas, sino que las refuerza al crear hablantes competentes y conscientes de su valor cultural.

Por supuesto, el reto no está exento de desafíos. Los expertos advierten de que el éxito de los programas bilingües depende de una buena formación del profesorado, una planificación adecuada de los contenidos y un equilibrio entre las lenguas de enseñanza para evitar que ninguna se vea desplazada. El peligro no es el plurilingüismo en sí, sino su implementación deficiente: cuando el inglés, por ejemplo, se introduce sin recursos suficientes, puede saturar al alumnado o empobrecer otras áreas del currículo. La clave, insisten los pedagogos, está en combinar calidad lingüística con inclusión y flexibilidad metodológica.

La digitalización y los intercambios internacionales también están redefiniendo el aprendizaje de lenguas en Primaria. Plataformas interactivas, proyectos eTwinning y videoconferencias con escuelas de otros países permiten a los alumnos usar las lenguas en contextos reales, algo esencial para consolidar la motivación. Hoy, un estudiante de 9 años puede realizar un proyecto común con un colegio de Dublín o de Burdeos, entendiendo que el inglés o el francés no son asignaturas, sino herramientas vivas de comunicación.

En definitiva, que los niños de Primaria estudien más de una lengua no es una moda pedagógica, sino una inversión en su desarrollo integral. El plurilingüismo mejora el cerebro, multiplica la empatía, amplía horizontes culturales y prepara a las nuevas generaciones para un mundo en el que hablar varios idiomas será tan natural como navegar por Internet.

Fuente: https://exitoeducativo.net/solo-el-64-de-los-alumnos-de-primaria-de-la-ue-aprenden-varios-idiomas/