España, Emili Navarro, profesor y padre de un niño con autismo: “La protección de la escuela especial es ficticia porque la vida no es especial”

Publicado: 16 noviembre 2025 a las 10:00 pm

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España, 16 de Noviembre de 2025, Por Helena López, https://www.elperiodico.com

Emili Navarro, esta semana en el patio de la Salle Comtal, escuela en la que da clases. / SANDRA ROMAN

-¿El sistema educativo está preparado para atender al alumnado con necesidades educativas especiales?

-No. Nos quieren hacer creer que con los diseños universales de aprendizaje (DUA) ya se puede atender a todo el mundo en una misma aula y no es así, y menos con el autismo, que tiene una complejidad que necesita especificidad en el trato. Es como cuando vamos al médico. Hay un médico generalista, pero después te mandan al especialista. En la Salle Comtal, sin ser exclusivos, hemos querido especializarnos en atender a alumnado con autismo y nos sentimos cómodos con eso.

-Pero incluso así, a veces no basta. Usted sacó a su hijo del colegio para llevarlo a una escuela de educación especial…

-Sí, si somos honestos, vemos que no todo es posible. Lo tendría que ser, pero no lo es. Hay casos y casos, y hay chicos que necesitan mucho, mucho, apoyo y no podemos destinarles todos los recursos de forma infinita, porque los recursos son limitados e intentamos invertirlos de la mejor manera posible. Pero mi percepción es que desde la Administración nos ponen más impedimentos que ayudas.

“Nos quieren hacer creer que con los diseños universales de aprendizaje ya se puede atender a todo el mundo y no es así”

-¿Qué tipo de impedimentos?

-Buscas recursos que están fuera del consorcio y te dicen que no puede ser. Nosotros hemos hecho vínculo con entidades del barrio, buscando sinergias, y no gusta. Nuestro objetivo es atender bien al alumnado, y les queremos atender a todos. A todos. Cuando al final un alumno acaba en una escuela de educación especial, yo siempre digo lo mismo: la vida no es especial. La vida es ordinaria, es para todos. Dejando a un lado el derecho: mi hijo tiene derecho a estudiar aquí con todos los apoyos que necesite.

-¿Lo vive como un fracaso, que no pueda hacerlo?

-Sí, absoluto. Es un fracaso absoluto del sistema.

Emili Navarro, docente y padre de un niño autista.
Emili Navarro, docente y padre de un niño autista. / Sandra Roman

-Todo el mundo aplaudió en 2017 el decreto de la escuela inclusiva… ¿Cómo se ve ahora?

-Después de todos estos años sin los recursos necesarios se ha perdido ilusión. El docente quiere hacer su trabajo bien y así, no puede. Tenemos que atender a mucho alumnado; las ratios son uno de los problemas. Otro es que cada vez hay más necesidades por atender; no solo las relacionadas con los trastornos, también sociales. Y los nuevos hábitos tampoco ayudan.

-¿A qué hábitos se refiere?

-A las redes sociales. Se genera conflictividad fuera de las aulas que se tiene que gestionar en las aulas. Antes, además, había mucho respeto por el profesorado. Cuando se daba una situación conflictiva y aparecía un profesor, aquello paraba. Ahora no. Por suerte, aquí se da algo que es que, como hay muchas familias con muchas necesidades, todo se equilibra un poco. El acoso escolar se da mucho menos aquí en la escuela. Al contrario, te diría que hay niños que podrían tener perfil de acosadores, por su contexto, y son los que más apoyo dan a los niños autistas.

-¿Sí?

-Sí; eso es muy bonito: ver la sensibilidad que despierta en muchos alumnos. A mi hijo quizá no le podían dar apoyo en el aula, pero después acababa el curso y todos los compañeros le escribían cosas bonitas: “Nosotros sabemos que no habla, pero que nos escucha y le queremos mucho”.

“Si somos honestos, vemos que no todo es posible; lo tendría que ser, pero no lo es. Hay casos y casos, y hay chicos que necesitan mucho, mucho apoyo”

-Uno de los problemas que se encuentran las familias de niños autistas es que el viaje a la escuela de educación especial es un viaje de no retorno.

-Las familias llevan a sus hijos a las escuelas de educación especial para protegerlos, para que estén mejor atendidos, porque la ratio en ellas es de un docente para cada cuatro o cinco alumnos, y eso te hace pensar que estarán mejor. Pero es una protección un poco ficticia porque, cuando acaben su escolarización, tendrán que convivir en sociedad. El secreto sería tener unidades de las escuelas de educación especial ubicadas dentro de los centros ordinarios. Son modelos que están fuera de Catalunya, en España mismo. Un aula específica y, en función de las necesidades del alumno, está más o menos horas en ese aula, y todos los momentos que pueda compartir con el resto, los compartirá. Como las aulas de acogida. Yo pedí ese modelo antes de que nos pusieran el SIEI en la escuela, pero me dijeron que no era inclusivo.

“Lo que dicen los estudios y lo que pasa en los países nórdicos, donde no hay centros de educación especial, es que la inclusión es positiva para todos”

-¿Cuál es el modelo que se está aplicando en la actualidad?

-Todo el alumnado junto en el aula, cueste lo que cueste, sin valorar qué consecuencias tiene para el alumnado.

-¿Es eso lo que está generando rechazo?

-Lo que está claro, y lo dicen los estudios y lo que pasa en los países nórdicos, donde no hay centros de educación especial, es que la inclusión es positiva para todos. A nivel de aprendizajes no tiene impacto y a nivel social tiene muchos impactos, a nivel de valores. Eso es lo que pasa en el norte de Europa. Pero si se copia el modelo se debería hacer con la misma intensidad de recursos. Queremos aplicar modelos de otros lugares con menos recursos y eso no funciona, y las familias perciben que si tienen un alumno en clase que aprende a un ritmo más lento, eso hará que el resto también aprendan más lento, cuando no hay ningún estudio que diga eso. Al contrario, los aprendizajes académicos se mantienen y aprenden otros. Pero si se hace con los recursos adecuados.

Emili Navarro, esta semana en una de las aulas de la escuela en la que trabaja.
Emili Navarro, esta semana en una de las aulas de la escuela en la que trabaja. / SANDRA ROMAN

-Y parece que en Catalunya no se ha hecho así…

-No… Aquí, ¿el profe a qué atiende en un aula? A la situación más complicada. Cuando un alumno se desregula, lo tienes que atender. Tenga autismo o no tenga autismo. Cuando hay una situación que se descompensa en el aula, la tienes que atender y no puedes hacer clase. Y tienes que hacer un poco de psicólogo, un acompañamiento… Eso se intenta hacer, pero cuantas más manos seamos, más fácil será. Si un docente lo tiene que hacer todo, no llega, por muy implicado que esté. En las escuelas faltan docentes, pero también faltan psicólogos, faltan enfermeros, trabajadores sociales…

-¿En qué etapa estamos mejor?

-En primaria se da una situación que facilita la inclusión, que es que el tutor pasa muchas horas con el alumnado y le es más fácil gestionar las situaciones. En cambio, en secundaria cada hora entra un docente distinto. Y entra de cero, no sabe lo que ha pasado antes.

-¿Cómo podríamos mejorar la situación?

-Coger a niños con autismo y ponerlos en un aula porque el decreto dice que tienen que estar en un aula no es la manera. Y que la alternativa sea ir al centro de educación especial, tampoco. La solución pasaría por una flexibilización de la escolarización, con los recursos que haga falta en función de las necesidades.

“La solución sería que cada niño pudiera estar escolarizado en la escuela que tiene al lado de casa; ese es el derecho que deberían tener todas las familias”

-La solución sería que todos los niños estuvieran bien atendidos en la escuela ordinaria…

-La solución sería que cada niño pudiera estar escolarizado en la escuela que tiene al lado de casa. Ese es el derecho que tienen que tener las familias. Y no tener que hacer trayectos de una hora en un transporte para ir y otra para volver. Sabemos que eso es utópico, pues busquemos un término medio. Pero un término medio que se acerque a eso, no que se acerque a lo que no queremos. Se tiene que hacer un esfuerzo mucho mayor.

-¿En qué hemos avanzado?

-Absolutamente insuficientes, pero se han asignado más recursos. Hay más horas de ‘vetlladors’, aunque un ‘vetllador’ no tiene la formación adecuada para atender la complejidad de un niño con autismo. No se trata de poner más ‘vetlladors’, se trata de poner a más profesionales. Cuando vas al hospital no quieres que te opere un camillero. Necesitamos personal más cualificado.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20251116/emili-navarro-profesor-padre-hijo-autismo-escuela-inclusiva-cataluna-123709925