Publicado: 12 noviembre 2025 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Grupo Anaya / Hablemos de Educación

En el siglo XXI, la evolución de la tecnología condiciona los estándares sociales a los que los individuos deben hacer frente. Como consecuencia de ello, es necesario generar cambios en los cimientos de la educación, desarrollando en el alumnado competencias, como aprender a aprender, para que sigan aprendiendo de forma autónoma a lo largo de toda la vida.
En este artículo te presentamos:
Aprender a aprender es una de las competencias clave que incorporó la LOE para hacer frente a los nuevos retos y que continúa presente con la entrada en vigor de la LOMLOE.
La Comisión Europea define la competencia “aprender a aprender” como:
“La capacidad para proseguir y persistir en el aprendizaje, organizar el proprio aprendizaje, lo que conlleva realizar un control eficaz del tiempo y la información, individual y grupalmente.
Esta competencia incluye la conciencia de las necesidades y procesos del propio aprendizaje, la identificación de las oportunidades disponibles, la habilidad para superar los obstáculos con el fin de aprender con éxito. Incluye obtener, procesar y asimilar nuevos conocimientos y habilidades, así como la búsqueda y utilización de una guía.
Aprender a aprender significa que los estudiantes se comprometan a construir su conocimiento a partir de sus aprendizajes y experiencias vitales anteriores con el fin reutilizar y aplicar el conocimiento y las habilidades en una variedad de contextos: en casa, en el trabajo, en la educación y la instrucción. En la competencia de la persona son cruciales la motivación y la confianza.”
Alexandre López, editor de Pirámide, nos explica las motivaciones para el lanzamiento de una trilogía de libros con técnicas de estudio para adolescentes como herramientas para el aprendizaje.
Ediciones Pirámide completa esta trilogía con técnicas de estudio para adolescentes con un libro sobre la gestión de las emociones. En cada uno de los volúmenes se aborda un aspecto fundamental de estas técnicas de estudio para que cada estudiante sea el centro de su propio aprendizaje y sea capaz de autorregularse a través del conocimiento de su propio cerebro. Los títulos que componen esta trilogía son:
En esta obra se proporciona un programa de técnicas de estudio que permita al alumnado enfrentarse de forma eficaz a los retos de estudio de la ESO.
En esta obra se explica por qué es importante usar unas técnicas de estudio eficaces, cuáles ayudan a aprender más en menos tiempo y qué técnicas clásicas, en cambio, no son tan recomendables.
Un método de estudio basado en el conocimiento del cerebro
Los procesos emocionales poseen un papel importante en el aprendizaje y en esta competencia. Por un lado, hay que ser consciente de cuáles son las emociones que desencadenan, mantienen y bloquean el aprendizaje. Por otro lado, hay que saber regular adecuadamente estas emociones.

Cuestionarse y cuestionar el mundo constantemente, buscar potenciar intereses y sentirse a gusto investigándolos es lo que permitirá a los estudiantes comprometerse con su aprendizaje.
Debatir con el alumnado sobre lo que es aprender, las creencias preconcebidas sobre qué es la inteligencia y qué es ser inteligente les ayudará a tomar conciencia de sus pensamientos y facilitará la modificación de concepciones erróneas y simplistas.
En primer lugar, el alumnado debe cuestionarse cuáles son los objetivos de la tarea, los criterios de calidad que determinarán si la tarea está bien o mal. Posteriormente, pasará a planificar su resolución, así como a supervisar lo realizado y evaluarlo.
El lenguaje escrito posee características que favorecen al razonamiento y, en este caso, al aprendizaje. Escribir favorece la comunicación, la expresión y consolidación de conocimientos y la generación de ideas.
En este sentido, la escritura favorece el establecimiento de conexiones entre los distintos aspectos del contenido.
El trabajo con otros ayuda a tomar conciencia de los propios procesos cognitivos y emocionales, a reflexionar sobre los objetivos, a identificar las estrategias y pasos para alcanzarlos, a detectar y debatir sobre errores propios y ajenos, a buscar soluciones compartidas.
El conocimiento adquirido en el aula debe ser útil para la vida del alumnado fuera del contexto educativo, por ello, se recomienda aplicar los nuevos conocimientos en el día a día.
Consiste en evaluar de tal manera que el proceso, además de servir al docente para regular la enseñanza, permita al alumnado autorregular su aprendizaje. La autoevaluación y la coevaluación son procedimientos útiles para poner en marcha la evaluación formadora.
Fuente: https://www.hablamosdeeducacion.es/actualidad/aprender-a-aprender-competencia-educacion-futuro
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