Publicado: 12 noviembre 2025 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Luis Manuel Tolmos

Imagen elaborada con ayuda de la IA
La relación entre educación, mercado laboral y futuro profesional ha llegado a un punto de inflexión. La generación de estudiantes de hoy ya no quieren carreras de cuatro años, y se preguntan ¿Para qué sirven? Es un nuevo paradigma de la generación del 2008 que, con escepticismo, miran con incredulidad el modelo tradicional de “hacer una carrera y luego trabajar”, porque los datos muestran que ni la titulación ni la prolongación del estudio garantizan automáticamente el empleo estable o bien remunerado (INE, 2025).
Según el Observatorio de Empleo Universitario (CRUE, 2024), los perfiles y titulaciones más afectados, con especial incidencia en las ramas de Humanidades y Artes, experimentan una disminución en su demanda. Cabe destacar que, si bien estas disciplinas se encuentran actualmente en una fase de declive, se prevé que experimenten un resurgimiento en el próximo año, dado que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) las considera las carreras del futuro, debido a su enfoque en el “pensamiento crítico” y la “ética” en el contexto del auge de la inteligencia artificial.
Al considerar los miles de millones de euros que el SEPE destina a políticas activas de empleo, según las noticias recientes, podemos observar cómo otros países canalizan inversiones similares de formas distintas para obtener un mayor retorno (Países como Alemania y Suecia destinan gran parte de sus fondos a programas de recualificación en sectores tecnológicos y oficios especializados, vinculando directamente la formación con la demanda del mercado laboral. En Francia o Países Bajos, parte del presupuesto se emplea en bonificaciones temporales para la contratación de jóvenes, mayores de 50 años y personas en riesgo de exclusión, asegurando un retorno medible en inserción laboral. En Finlandia, una fracción importante de la inversión se dirige a incubadoras, aceleradoras y microcréditos para emprendedores, generando empleo indirecto y nuevas oportunidades de negocio. Algunos países nórdicos facilitan la movilidad de trabajadores hacia regiones con déficit de mano de obra, cubriendo gastos de traslado, alojamiento temporal y formación rápida para cubrir vacantes. Irlanda refuerza la colaboración con empresas privadas y agencias de colocación para que parte del presupuesto se destine a contratos de resultados, de forma que se paga por inserciones laborales efectivas).
Estas alternativas muestran cómo un gasto de esa magnitud podría reorientarse hacia estrategias con retornos más tangibles en empleo y productividad en España: bajando la presión fiscal y creando un ecosistema para la innovación y el emprendimiento para la exportación de servicios y reforzar la protección y licenciamiento de propiedad intelectual, debido a que en nuestro país la masa empresarial es relativamente baja con respecto a EEUU o México, por volumen de habitantes.
El sistema educativo se enfrenta al reto de adaptar sus programas a las necesidades de un mercado laboral cada vez más flexible y cambiante, según el estudio del Consejo Económico y Social (CES, 2024). Hace diez años, acepté este reto con entusiasmo y dejé mi puesto de directivo en una universidad privada para unirme a un grupo educativo no universitario. El objetivo era “conectar la educación con el empleo” y aportar una solución a la sociedad. En 2016, lanzamos CINNED para replantear la relación entre formación, expectativas y empleabilidad para la próxima década. Desde entonces, hemos impulsado proyectos reales que conectan diferentes sectores profesionales con el tejido educativo de la Universidad, desde el colegio. Por ejemplo, el Junior Law School es una plataforma educativa que introduce a los jóvenes en los fundamentos del derecho de forma práctica e interactiva, de la mano de las mejores universidades. Ofrece talleres, simulaciones de juicios y recursos formativos adaptados a diferentes niveles escolares, además de un podcast que conduzco junto a profesionales en cada programa, compartiendo experiencias reales de bufetes y empresas. Esto se alinea con los fines fundacionales de CINNED: fomentar las profesiones en plena era de la Inteligencia Artificial, su transformación y la tecnología, imperando el pensamiento crítico.
La tasa de paro fue del 10,45% este trimestre, 17 centésimas más que en el anterior. El número de activos creció en 178.500, hasta 25.000.300. En el último año aumentó en 423.100 personas.
En 2025, según los datos de la EPA, España superó por primera vez los 22 millones de ocupados y la tasa de paro descendió al 10,29 %, que según datos de personas tituladas:
Volviendo al informe de la FUNDACION CYD: <<En el curso académico 2022-2023, un total de 201.759 estudiantes obtuvieron una titulación de grado en el sistema universitario español, 153.119, de máster y 11.784, de doctorado. Las universidades privadas están tomando protagonismo, ya que actualmente egresan de ellas el 20,3% de los titulados de grado y el 52,6% de los de máster superando el número de titulados en las universidades públicas. En doctorado, el peso relativo de las privadas es del 6,2%…En grado, los ámbitos de negocios, administración y derecho (19,3% del total de titulados), salud y servicios sociales (17,6%), y educación (16,7%) son los más destacados. En máster, destaca educación, con el 30,6% del total de graduados (especialmente debidos al máster habilitante para ser profesor de secundaria), seguido de lejos por negocios, administración y derecho (20,9%). «En doctorado, sobresalen los ámbitos de ciencias (23%) y salud (19%).» (“Fundación CYD analiza las características de los titulados…”) La mayor participación de las universidades privadas sobre el total se da en los ámbitos de educación, salud y negocios, administración y derecho. En el otro extremo se encuentran los ámbitos de ciencias e ingeniería, industria y construcción.>> (“Informe CYD 2024: Un análisis del perfil de los graduados …”)
Dada la evidencia, quizás podríamos extraer varias conclusiones aplicables al ámbito educativo:
Para la nueva generación de estudiantes, este escenario exige un cambio de mentalidad: estudiar no sólo para obtener un título, sino para construir una trayectoria profesional coherente, para responder al “para qué” más que al “qué”. Para los centros educativos, orientadores y familias: el reto no es sino acompañar con información, experiencias reales y enfoque estratégico y contado desde las propias empresas, instituciones y servicios públicos, eso sí, entre la amalgama de 5.000 grados universitarios. El estudiante de hoy que es el de la universidad mañana, tiene la intención de cursar un programa de un mes sobre inteligencia artificial en la Universidad de Helsinki, obtener la certificación correspondiente y, posteriormente, matricularse en un programa de un año en marketing de la Universidad de Milán. Su plan académico culminará con la realización de un programa de dirección de seis meses en Harvard, complementado con un certificado de ocho meses en ciencia de datos del MIT. Este itinerario formativo se desarrollará a su propio ritmo y generando su propia experiencia educativa.
Se percibe un cambio paradigmático en las carreras universitarias no colegiadas, caracterizado por el creciente deseo de los estudiantes de personalizar su trayectoria educativa mediante la combinación de asignaturas provenientes de diversas disciplinas y universidades, tanto nacionales como internacionales, y en el momento que mejor se adapte a sus necesidades. Esta visión fue la base de la creación del Junior Law School, donde cada alumno se convierte en el protagonista de su propia formación.
Por Luis Tolmos Rodríguez-Piñero, director general de Brains International Schools.
Fuente: https://exitoeducativo.net/cuando-estudiar-ya-no-basta/
Deja un comentario