La gloriosa era de la curación de contenidos educativos que nadie recuerda

Publicado: 30 octubre 2025 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la
noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por Jordi Martí

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la palabra mágica en educación no era innovación, ni neurociencia, ni incluso competencial. Era otra, más sofisticada, más elegante, más apta para ponerte cara de experto cuando la pronunciabas con entonación solemne… curación de contenidos.

Qué tiempos. Aquello sí que fue una revolución. O al menos eso se repetía en cada jornada educativa con café templado y mesas redondas llenas de gente que juraba dedicar horas a bucear en la red para encontrar recursos maravillosos.

Se nos prometió una nueva era. El docente iba a dejar de ser transmisor de conocimiento para convertirse en un faro digital que iluminaba el océano infinito de información. Navegábamos entre enlaces como si fuéramos bibliotecarios renacentistas reencarnados en usuarios de Google con dos pestañas abiertas. La del blog de turno y una lista interminable de enlaces a Pinterest, acompañado o no con un espectacular Symbaloo.

La idea era preciosa. La práctica, menos. La curación de contenidos, en realidad, fue la versión boutique del copia y pega. Pero eso sí, en versión premium, con etiquetas, hashtags y una nube de etiquetas que hacía sentir a cualquiera como un bibliotecario del siglo XXI.

Durante unos años, esa expresión lo llenó todo. Cursos de formación, congresos, papers, charlas, perfiles profesionales cuidadosamente cincelados en redes sociales. Nadie podía reconocer que la mayor parte de esa curación consistía en rescatar infografías ajenas, compartir listas que otro ya había recopilado, y camuflar la ausencia de lectura profunda bajo el barniz del descubrimiento digital.

Pero llegó un momento, silencioso y casi poético, en el que el concepto desapareció. No hubo funeral. Ni siquiera un tuit de despedida. Simplemente, un día despertamos y ya nadie hablaba de ello. Como si nunca hubiera existido. Como si no hubiéramos pasado años creyendo que recopilar enlaces era el nuevo pilar pedagógico.

Algunos dirán que la inteligencia artificial vino a matar esa práctica. Qué conveniente. La realidad es mucho menos épica La curación de contenidos ya estaba en cuidados paliativos antes de que existiera ChatGPT. La IA no la sustituyó, solo terminó de empujar una silla que llevaba tiempo cojeando.

Al fin y al cabo, si durante años la mayoría solo copiaba, ahora la máquina lo hace más rápido y sin necesidad de justificarlo con palabros. Para qué invertir tiempo buscando enlaces cuando un algoritmo puede hacer el mismo trabajo sin escribir una reflexión de tres frases para justificarlo.

Claro que hubo quien sí entendió la curación de contenidos como una tarea seria, crítica y profunda. Qué mala suerte tuvieron. Justo cuando estaban aprendiendo a hacerlo bien, el resto ya había pasado página. A veces la historia educativa es cruel, especialmente con quienes llegan preparados.

Hoy toca otra moda, otra terminología brillante que dentro de unos años también caerá en el olvido silencioso. Y, mientras tanto, seguimos intentando poner etiquetas nuevas a prácticas viejas para sentir que avanzamos. Es casi entrañable.

Quizá la moraleja de toda esta historia sea absurdamente simple. Llamar curación a lo que era ordenar enlaces nunca fue tan transformador como se pretendió. Pero durante un tiempo nos dio conversación, prestigio instantáneo y la sensación reconfortante de estar a la vanguardia mientras abríamos Google como siempre.

Y sí, ahora la inteligencia artificial hace su propia versión del invento. Pero, quién sabe, tal vez dentro de poco también veamos desaparecer esta ola, sin pompa ni drama, como desapareció aquella. Y entonces miraremos atrás con la misma ternura con la que ahora recordamos la fiebre de las webquests o las wikis educativas.

Porque en educación, si algo nunca falta, son conceptos que nacen, brillan brevemente y se evaporan sin despedida. Aunque al menos esta vez ya no tendremos que fingir que guardar enlaces en marcadores es una práctica revolucionaria. Con eso ya ganamos algo.

Fuente: https://xarxatic.com/la-gloriosa-era-de-la-curacion-de-contenidos-educativos-que-nadie-recuerda/