Publicado: 29 enero 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Lucía García López
Entre los motivos destacan la falta de reconocimiento social, el escaso respaldo institucional y la insatisfacción laboral, según datos del ‘IX Informe Young Business Talents: La visión del profesor’.

El descontento entre los docentes es cada vez mayor, y la situación es tan generalizada que más de dos tercios (68,5%) se han planteado en algún momento abandonar la docencia, según el ‘IX Informe Young Business Talents: La Visión del Profesor’, elaborado por ABANCA y Praxis MMT, que recoge la opinión de profesores de toda España sobre la situación de la educación. “Hoy en día, lo que más pesa para que un docente llegue a plantearse abandonar la profesión no es la falta de vocación, sino factores estructurales: ratios elevadas en las aulas, falta de personal, sobrecarga burocrática y una pérdida progresiva de reconocimiento social. Cuando el esfuerzo diario no va acompañado de unas condiciones mínimamente dignas, incluso las vocaciones más firmes se resienten”, señala Cristina Vázquez Andión, profesora de Economía en el IES San Rosendo, en Mondoñedo (Lugo)
Según los datos del informe, entre las principales dificultades a las que se enfrentan los docentes en la actualidad destacan la falta de interés de los alumnos, los continuos cambios en la normativa en materia de educación, y la falta de respeto a su figura. “La sociedad y las familias delegan mucha responsabilidad en la educación y en concreto en el docente, pero sin darle la autoridad o las herramientas necesarias. Cuando un alumno triunfa, se suele atribuir a su talento personal; cuando fracasa, se suele culpar al sistema o al profesorado. Si queremos mejores profesionales, debemos empezar por dar al profesor el prestigio y los medios que su responsabilidad merece. La sociedad debe entender que los jóvenes son los arquitectos del talento del futuro”, destaca Jesús Lubián Díaz, profesor de Economía en el Colegio Ntra. Sra. de la Merced y San Francisco Javier de Burgos.
A esta situación se suma una insatisfacción laboral generalizada, pues dos tercios de los profesores (66,6%) no están conformes con su situación profesional actual. El informe revela que ocho de cada diez consideran que su profesión no está reconocida socialmente, una percepción que se ve agravada por la escasa sensación de respaldo institucional: casi el 70% de los docentes cree que no cuenta con el apoyo de las autoridades educativas, aunque algo más de la mitad (53%) sí percibe el respaldo de las familias de sus alumnos.
“Está claro que se trata de una profesión elegida principalmente por vocación, pero su frustración es razonable. La educación ha empeorado en los últimos años, los docentes no están suficientemente respaldados en su labor por la sociedad y por la administración, y les faltan herramientas. Todos debemos hacer un esfuerzo para cambiar esta situación. Buscamos lo mejor para nuestros hijos, pero muchas veces anteponemos que estén contentos hoy a los beneficios futuros de una buena educación”, explica Nuño Nogués, director del IX Informe Young Business Talents: La visión del profesor.

A pesar de las dificultades a las que se enfrentan los docentes en la actualidad, el informe también pone de relieve su fuerte compromiso con su labor educativa: la mayoría (91%) volvería a elegir la carrera de profesor, aunque este dato ha disminuido tres puntos respecto al del año pasado. “Lejos de los grandes cambios que ha vivido la educación en los últimos años, volvería a elegir ser profesor sin dudarlo. Esta es una profesión que, cuando te apasiona, te atrapa desde el primer momento y te da una recompensa que pocas otras pueden ofrecer: el impacto real que tenemos en la vida de los alumnos, la satisfacción de ver cómo contribuyes a formar personas, incluso cuando a veces los resultados tardan en hacerse visibles”, indica Francisco J. Cespón Outeda, profesor de Economía y Matemáticas en el Colegio Montecastelo de Vigo.
Preguntados por su satisfacción con respecto a la calidad de la educación en España, más de la mitad (59%) se muestran insatisfechos y el 54% considera que ha empeorado en los últimos años. En este sentido, el informe muestra cómo por séptimo año consecutivo ha aumentado el número de docentes que considera que la educación está empeorando.
“Ha empeorado especialmente el nivel de atención del alumnado y la paciencia para afrontar procesos de aprendizaje que requieren tiempo y constancia. En cuanto a aspectos a mejorar resaltaría la formación continua del profesorado. Esta debe ser rigurosa y útil en el aula; no se trata de acumular horas de cursos, sino de dedicar tiempo a una formación que realmente aporte al trabajo diario. Creo que cada centro debería contar con una persona encargada de decidir en qué áreas necesitan formarse los docentes, teniendo en cuenta tanto las necesidades del propio colegio como las de los docentes que trabajan en él”, afirma el profesor Francisco J. Cespón Outeda.
Además, la mitad del profesorado (50%) cree que los jóvenes españoles están peor preparados que los de otros países europeos. De hecho, el 80% opina que sus alumnos no están preparados para la vida laboral, una cifra que se ha visto incrementada en cinco puntos respecto al año anterior y que refuerza la necesidad de introducir cambios estructurales.
Entre las principales medidas para mejorar la educación, los docentes preguntados destacan varias propuestas: una educación más personalizada y la reducción de ratios, una mayor estabilidad legislativa y una formación más práctica en el aula, especialmente en áreas como economía, empresa y emprendimiento.
Además, coinciden en que una mayor estabilidad en la legislación educativa es especialmente necesaria, ya que un sistema que cambia constantemente dificulta la consolidación de metodologías eficaces y genera incertidumbre. “Desde mi experiencia, la medida más urgente es invertir en formación, tanto de los docentes como de las familias, y complementarlo con leyes educativas claras, estables y realistas, que estén por encima de intereses políticos y respondan a la realidad de las aulas”, añade Francisco J. Cespón Outeda.
Aunque la mayoría del profesorado (43%) valora positivamente la introducción de la tecnología, la mitad (53%) considera que su aplicación ha sido excesiva y poco equilibrada. “La tecnología en el aula es una herramienta maravillosa, siempre que se utilice en su justa medida. El problema no es la tecnología en sí, sino su uso indiscriminado y, en muchos casos, mal planificado. Falta formación tanto para los alumnos como para los docentes: en los primeros, el abuso de la tecnología puede perjudicar la atención, la comprensión profunda y el esfuerzo intelectual; en los segundos, la carencia de formación específica dificulta una integración realmente eficaz en el aula. El límite debería estar en que la tecnología sea un medio al servicio del aprendizaje, y no un fin en sí misma”, explica la profesora Cristina Vázquez Andión.
En este sentido, el informe refleja consenso sobre la importancia de reforzar la formación en economía, empresa y emprendimiento. Casi nueve de cada diez docentes harían obligatoria la formación en emprendimiento en los centros educativos. Asimismo, la práctica totalidad (98%) considera fundamental incluir contenidos de finanzas como un área de formación importante para los jóvenes, apostar por una formación más práctica como complemento a la teoría, e introducir herramientas prácticas como los simuladores empresariales para preparar mejor a los jóvenes para el mercado laboral.
El informe también aborda la percepción del profesorado sobre el abandono escolar y la falta de orientación vocacional entre los jóvenes. En este sentido, la mayoría de los docentes pone de manifiesto que sus alumnos aún no saben a qué quieren dedicarse en el futuro, una circunstancia que influye directamente en la desmotivación académica.
Los docentes alertan que una de las grandes carencias del sistema educativo es la orientación académica y profesional. “Muchos alumnos no saben a qué quieren dedicarse porque no consiguen ver la utilidad práctica de lo que aprenden en las distintas materias. Creo que deberíamos trabajar más en el aula las aplicaciones futuras de los contenidos, conectándolos con la vida real y el mundo laboral”, analiza Cristina Vázquez Andión, profesora de Economía en el IES San Rosendo, en Mondoñedo (Lugo).
Más de un tercio de los docentes considera que la situación del abandono escolar entre los jóvenes de 15 a 21 años ha mejorado en los últimos años, lo que supone un cambio respecto a años anteriores. Identifican como principales causas de abandono la pérdida de la cultura del esfuerzo y de la tolerancia a la frustración, el excesivo tiempo dedicado a los teléfonos móviles, redes sociales y juegos online, así como el bajo interés por los estudios. En cuanto a la responsabilidad del abandono escolar, sitúan el foco principalmente en los propios alumnos y sus familias, subrayando la importancia del entorno y del acompañamiento educativo en estas etapas clave de formación.
“Ojalá nos estemos acercando más a la realidad del siglo XXI, haciendo que el alumnado sienta que su tiempo en el aula realmente le está preparando para el futuro. Aun así, el abandono es muy alto y es responsabilidad de todos”, señala Jesús Lubián Díaz, profesor en el Colegio Ntra. Sra. de la Merced y San Francisco Javier de Burgos.
Para los docentes, los dos factores más importantes en el aprendizaje del alumnado son la motivación e interés de los alumnos, y la figura del profesor. Y respecto a la nueva prueba de acceso a la universidad que entró en vigor en el curso 2024-2025, el 64% de los docentes se muestra a favor.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/abandonar-la-docencia/
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